La Caballería española durante la década ominosa

04.02.2026

José Javier Rodríguez Pastor, coronel de caballería retirado

1.- CONTEXTO HISTÓRICO

En abril de 1823 y en respuesta a las peticiones del propio rey de España, un ejército francés al mando del Duque de Angulema, irrumpió en territorio español para apoyar a las fuerzas realistas en su afán por reponer a Fernando VII en el trono como monarca absoluto. Los enfrentamientos armados entre realistas y liberales se resolvieron a favor de los primeros. En consecuencia, el uno de octubre de dicho año, el rey fue liberado, recuperó sus poderes absolutos, anuló la constitución y con ello, prácticamente toda la obra legislativa del trienio. Se iniciaba así la última fase del reinado de Fernando VII (1823-1833) conocida como Década Ominosa -es decir, abominable- término acuñado por los liberales que durante aquella época sufrieron una dura represión, y muchos de ellos el exilio, e incluso la muerte.

Receloso el monarca de la lealtad, que habían mostrado muchas de las unidades del Ejército durante los sucesos de 1823, entre sus primeras medidas y por R.O del 15 de noviembre, procedió a disolver, entre otros cuerpos, 15 de los 22 regimientos de Caballería existentes antes del conflicto. En su lugar, se crearon nuevas unidades montadas sobre la base de los cuerpos realistas que habían apoyado al monarca y se aumentaron considerablemente los efectivos de la Guardia Real.

Representación de la ejecución del Empecinado el 19 de agosto de 1825
Representación de la ejecución del Empecinado el 19 de agosto de 1825

Así mismo, se disolvió la Milicia Nacional, organizada en 1820 por los constitucionalistas, y se creó en 1823 el Cuerpo de Voluntarios Realistas, que tendría un papel destacado en la cruenta represión que, durante el resto del reinado de Fernando VII, sufrirían los liberales.

Al mismo tiempo, y ante la necesidad de poseer un brazo armado que pudiera garantizar debidamente la estabilidad del gobierno absoluto del rey y que evitase cualquier intentona liberal, el monarca español solicitó la permanencia del ejército francés en España. Esta se prologaría cinco años mas y en 1828 efectuaría su retirada definitiva. Durante ese tiempo su intervención en la vida política española sería más bien escasa.

En el plano económico, la independencia de la mayor parte de los territorios americanos, ocurrida en 1824, agudizó la crisis económica que ya se vivía en España desde el final de la Guerra de Independencia, sin que los sucesivos gobiernos fueran capaces de atajarla.

Fusilamiento del general Torrijos el 11 diciembre 1831, óleo de Gisbert (museo del Prado)
Fusilamiento del general Torrijos el 11 diciembre 1831, óleo de Gisbert (museo del Prado)

Durante estos diez últimos años de su reinado, el monarca tuvo paradójicamente dos oposiciones de signo político opuesto. De un lado, los liberales que, bien desde el exilio en Inglaterra o desde territorio nacional, intentaron provocar, sin éxito, levantamientos populares. Del otro, y esto resultó algo novedoso, el sector más clerical y reaccionario de los absolutistas que, a partir de 1826, se identificaría con la figura del hermano del rey, Carlos María Isidro, quien a falta de descendencia de Fernando, estaba destinado a ser su sucesor. Entre estos ultra realistas (más tarde denominados carlistas) se encontraban muchos campesinos de los que durante el Trienio Liberal habían formado partidas armadas en favor del rey y que ahora se consideraban agraviados y traicionados por unas políticas que entendían como más propias del liberalismo.

El problema se agravó cuando Fernando contrajo matrimonio por cuarta vez con su sobrina M.ª Cristina de Borbón el 11 de diciembre de 1829. Ante la posibilidad de que tuviera una descendencia femenina, el rey derogó la Ley Sálica, que impedía reinar a las mujeres (31 de marzo de 1830). El posterior nacimiento de sus dos hijas, Isabel (10 de octubre de 1830) y Luisa Fernanda (30 de enero de 1832), cerraba las puertas del trono al hermano del rey. Sus partidarios comenzarían a prepararse para un levantamiento armado, que sucederá a la muerte de Fernando VII (septiembre de 1833), y que dará lugar a la Primera Guerra Carlista.

2.- LA REORGANIZACIÓN DE 1824

Caballería del Ejército

En 1824, siendo Inspector del Arma el mariscal de campo Diego Ballesteros, se procedió a reorganizar los cuerpos de Caballería realistas creados durante el conflicto. Por reales decretos del 6 y 10 de agosto, se constituyeron un total de 15 regimientos, 3 de línea, 4 ligeros y 8 con la etiqueta de provisionales. Para su denominación, se evitaron los nombres con los que tradicionalmente se habían venido identificando y solo se les asignó un número.

Cada regimiento contaba con una plana mayor y cuatro escuadrones. Cada escuadrón estaba formado por dos compañías. Los efectivos por compañía sumaban un total de 3 oficiales y 65 de tropa.

Los tres regimientos de línea, constituidos en 1824, fueron:

  • Regimiento n.º 1, antes Santiago 1º por el Rey
  • Regimiento n.º 2, antes Príncipe
  • Regimiento n.º 3, en base a los cuerpos de Algarbe y Sagunto

La uniformidad de estos regimientos, descrita en los estados militares de aquellos años, estableció como prenda de cabeza un casco de hierro con sobre cimera de latón, crin de caballo y plumero rojo. Se volvió a adoptar el color azul turquí para la casaca, con cuello, vivos, vueltas en las bocamangas y barras en los faldones, de color encarnado; hombreras metálicas. El pantalón pasó a ser azul celeste y se recuperó el uso de las botas altas de cuero negro, tan características de la caballería de línea (figura 1).

Fig. 1: Soldado del Regimiento de Línea n.º 2, 1825

Los cuatro regimientos ligeros fueron:

  • Regimiento n.º 1, antes Almansa
  • Regimiento n.º 2, antes 1º de Lanceros de Fernando 7º
  • Regimiento n.º 3, antes Cazadores de D.ª M.ª Francisca
  • Regimiento n.º 4, antes Lanceros de D. Carlos

Todos ellos se uniformaban de la misma manera y únicamente se diferenciaban en el número que iba colocado tanto en el cuello como en la placa de la bandolera.

Según se refleja en los estados militares, como prenda de cabeza, usaban un chacó o morrión muy alto, con banda blanca, carrilleras y chapa de latón. Para las ocasiones de gala, se adornaba con un pequeño plumero rojo. La forrajera, prenda con la que los jinetes evitaban la pérdida del chacó, era blanca. La casaca, corta y de color azul celeste, distinguía en encarnado el cuello, sus vivos, las vueltas de las mangas y las barras de los faldones. El pantalón era ancho, de paño azul turquí, y llevaba cosido unas medias botas de cuero negro (figura 2).

Fig. 2: Cabo 1º del Regimiento Ligero n.º 3, 1825

Los ocho regimientos a los que se les colocó la etiqueta de provisionales fueron:

  • Regimiento n.º 1, antes 2º de Lanceros de Fernando 7º
  • Regimiento n.º 2, antes Costa de Granada
  • Regimiento n.º 3, antes Lanceros del Rey
  • Regimiento n.º 4, antes Lanceros del Soberano
  • Regimiento n.º 5, antes Cazadores de la Reina Amalia
  • Regimiento n.º 6, antes Lanceros de Extremadura
  • Regimiento n.º 7, antes Lanceros del General
  • Regimiento n.º 8, antes Lanceros del Soberano

En los estados militares no se describe la uniformidad de estos cuerpos. En mi opinión, dentro de su carácter provisional, adoptarían bien la descrita para la Caballería de línea o la decretada para los ligeros, según un criterio de asignación que personalmente desconozco (figura 3).

Fig. 3: Oficial del Regimiento Provisional n.º 1. 1825

Caballería de la Casa Real

También se produjo una reorganización de las tropas de la Casa Real en 1824. El uno de mayo se decretó la formación de una nueva Guardia Real, constituida por una guardia interior y otra exterior. Dentro de la primera y bajo la dirección del teniente general conde de Montealegre, se encuadró, como unidad de Caballería el Real Cuerpo de Guardias de la Persona del Rey; se compuso de plana mayor y cuatro brigadas, cada una de las cuales contaba con unos efectivos próximos a los 60 hombres.

Por real orden de 24 de noviembre de 1824, el Cuerpo de Guardias adoptaría el pie regimental y pasaría a organizarse en cuatro escuadrones de guardias españoles y dos extranjeros (sajones), aunque estos últimos, no llegarían a formarse. Cada escuadrón se componía de dos brigadas y totalizaba unos efectivos próximos a los 120 hombres.

La uniformidad, según se describe en el Estado Militar de 1825, era la siguiente: casaca azul con cuello, solapa, vuelta y forro encarnados; botón blanco; galón de plata en solapa, cuello y vueltas; pantalón azul o blanco (parada); bandolera de plata con los cuadretes encarnados para todos los escuadrones (Figura 4).

Fig 4. Guardia de la Persona del Rey, 1825

Aunque no se especifica en dicha descripción, habitualmente muy abreviada, y según ilustraciones existentes, parece evidente que para el servicio a caballo llevaban botas altas de color negro con boca botín blanco y que todos los guardias llevaban una charretera de plata en el hombro izquierdo.

Tampoco en los estados militares figura nada sobre la prenda de cabeza, que otras fuentes describen como: casco de metal blanco con cimera coronada por piel de oso y una banda inferior de piel negra que cubría la visera y la cogotera; escudo de armas dorado en su frontal; serían también en dorado las carrilleras, la parte metálica de la cimera y los filetes de la visera y de la cogotera.

Como parte de la Guardia Exterior se creó una división de Caballería, bajo el mando del teniente general Marqués de Zambrano; estaba compuesta por dos brigadas, una de línea y otra ligera, y un escuadrón de artillería. La primera estaba formada por un regimiento de granaderos y otro de coraceros, mientras que la segunda contaba con un regimiento de cazadores y otro de lanceros. Solo uno de ellos se acuartelaba en la capital por periodos rotatorios de seis meses, mientras que los restantes debían hacerlo en sus inmediaciones.

Cada regimiento encuadraba cuatro escuadrones a dos compañías, con cerca de 60 soldados cada una. Habida cuenta del auge que empezaban a tener las armas de fuego, a los regimientos de coraceros y lanceros se les dotó de una compañía de tiradores con la misma fuerza que las restantes.

El Estado Militar de 1825 señala la siguiente uniformidad para estos regimientos:

  • GRANADEROS (figura 5): casaca azul con cuello, solapa, vuelta y forro encarnado; calzón azul (blanco según otras fuentes) con bota alta; gorra de pelo con plumero blanco.

Fig. 5: Regimiento de Granaderos a Caballo. Guardia Exterior, 1825

  • CORACEROS (figura 6): casaca azul larga con cuello, vuelta y forro encarnado con ojales; calzón blanco con bota alta; casco a la romana con plumero blanco.

Fig. 6: Regimiento de Coraceros. Guardia Exterior, 1825

  • LANCEROS (figura 7): casaca azul corta con cuello, vuelta, forro y solapa carmesí con ojales blancos; pantalón carmesí; gorro polaco carmesí con plumero blanco

Fig. 7.: Regimiento de Lanceros. Guardia Exterior, 1825

  • CAZADORES (figura 8): casaca azul corta con cuello, vuelta y forro encarnado con ojales de trencilla blanca en el pecho; pantalón carmesí; morrión con plumero blanco

Fig. 8: Regimiento de Cazadores. Guardia Exterior, 1825


3.- LA REORGANIZACIÓN DE 1826

Por R.O. del 12 de julio de 1826, los quince regimientos de Caballería del Ejército fueron reducidos a trece. Desaparecieron los etiquetados como provisionales y se organizaron cinco regimientos de línea y ocho ligeros, al tiempo que se recuperaban los nombres tradicionales para su denominación. No hubo cambios en su orgánica.

Regimientos de línea:

  • Rey, 1.º de línea, antes denominado solo n.º 1 de línea
  • Reina, 2.º de línea, antes denominado solo n.º 2 de línea
  • Príncipe, 3.º de línea, antes denominado solo n.º 3 de línea
  • Infante, 4.º de línea, antes denominado n.º 1 provisional
  • Borbón, 5.º de Línea, antes denominado n.º 8 provisional

Regimientos ligeros:

  • Regimiento Castilla 1.º de ligeros, antes 1.º ligero
  • Regimiento León 2.º de ligeros, antes 2.º ligero
  • Regimiento Extremadura 3.º de ligeros, antes 3.º ligero
  • Regimiento Bailén 4.º de ligeros, antes 4.º ligero
  • Regimiento Vitoria 5.º de ligeros, antes 5.º provisional
  • Regimiento Albuera 6.º de ligeros, antes 3.º provisional
  • Regimiento Cataluña 7.º de ligeros, antes 4.º provisional
  • Regimiento Navarra 8.º de ligeros, antes 6.º provisional

Dos meses más tarde, se produciría un motín en el Regimiento Ligero Bailén, de guarnición en la plaza de Olivenza, tras el que desertaron un buen número de hombres que, con armas y caballos, se adentraron en Portugal. Estos hechos motivaron su disolución, por R.O del 9 de septiembre de 1826, con lo que el número de regimientos quedaría reducido a doce (5 de línea y 7 ligeros).

Esta nueva organización no produjo cambios significativos en la uniformidad ni para los regimientos de línea ni para los ligeros; se mantuvo la descrita anteriormente hasta el final del reinado (Figuras 9 y 10).

Fig. 9: Soldado Regimiento Príncipe n.º3, 1828


Fig. 10: Soldado Regimiento Vitoria 4.º de ligeros, 1828

No se produjeron cambios en los cuerpos de Caballería de la Casa Real


4.- LA REORGANIZACIÓN DE 1828 Y LOS ÚLTIMOS CAMBIOS DEL FINAL DEL REINADO

Caballería del Ejército

El 31 de mayo de 1828 se produjo una nueva reorganización del Ejército que implicó pocos cambios para la Caballería. Se mantuvo el número, nombre y la organización de los regimientos establecidos dos años antes (plana mayor y cuatro escuadrones) y solo se ajustaron sus efectivos para tiempo de paz. La fuerza de un escuadrón (dos compañías) se fijó en un total de 6 oficiales, 120 de tropa y 96 caballos y la de un regimiento en 36 oficiales, 1 capellán, 1 cirujano, 491 de tropa y 389 caballos. En tiempo de guerra cada regimiento podría aumentar en dos escuadrones más.

Tampoco en esta ocasión hubo cambios en la uniformidad.

Posteriormente, el 8 de febrero de 1831, se aumentaron las unidades de Caballería ligera, formándose el Escuadrón Ligero de Madrid, a dos compañías, con un total de 144 hombres y 120 caballos.

No se produjeron más cambios de organización durante el resto del reinado.

Cuerpo de Guardias de la Persona del Rey

En este cuerpo, los cambios se produjeron en 1831. Por Real Decreto de 21 de mayo, se añadió, a los cuatro escuadrones existentes, una brigada de flanqueadores cuya uniformidad según Giménez en su obra El Ejército y la Armada era similar a la de los escuadrones con las siguientes diferencias (figura 11):

Fig. 11: Brigada de Flanqueadores. Guardia de la Persona del Rey, 1832
Fig. 11: Brigada de Flanqueadores. Guardia de la Persona del Rey, 1832
  • Casaca corta
  • Casco sin sobre cimera y, en su lugar, cola de caballo; flama de pluma blanca en la bombilla
  • Pantalón azul cristina con doble tira de plata
  • Sable, en lugar de espada, y carabina

Esta brigada tuvo una corta vida, ya que sería disuelta en otro real decreto de 1833. En el que, además, se dispuso que el 4.º escuadrón pasara a denominarse Escuadrón Ligero.

En el momento del fallecimiento del monarca, 29 de septiembre de 1833, el Cuerpo de Guardias de la Real Persona contaba con 72 jefes, oficiales y cargos diversos, 64 cadetes y 504 guardias.

Caballería de la Guardia Exterior

El 3 de junio de 1828, se dio un nuevo reglamento por el que los regimientos de la Guardia Exterior, sin variar su organización en cuatro escuadrones de a dos compañías, veían incrementados sus efectivos hasta los 81 hombres y 68 caballos por compañía; entre todos los regimientos totalizaron una fuerza próxima a los 2.600 hombres y 2.182 caballos.

Con esta misma organización y algunas pequeñas modificaciones que se produjeron en el vestuario de algunos de estos regimientos en los años 1828, 1830 y 1832, (figuras 12 y 13), se llegaría al final del reinado de Fernando VII. Este cuerpo, por su excelente instrucción, brillante estado y marcial aspecto, adquirió una envidiable reputación, que más tarde aumentaría en los campos de batalla durante la 1.ª Guerra Carlista.

Fig. 12: Uniformidad del Regimiento de Cazadores entre los años 1830-31 (1) y 1832-33 (2)

Fig. 13: Uniformidad del Regimiento de Lanceros entre los años 1832 y 1833


5.- EL REGIMIENTO DE HÚSARES DE LA PRINCESA

Por Real Orden de 6 de marzo de 1833, se creó, en honor de la princesa heredera, el Regimiento de la Princesa María Isabel. Aunque en la real orden se disponía que fuese de línea, desde el primer momento, recibió el nombre de Húsares de la Princesa, situándose como el único de este Instituto en todas las relaciones. Lo que en principio parecía una unidad de honores, pronto se convertiría en un cuerpo de élite que, al igual que la caballería de la guardia, se ganaría la gloria en los campos de batalla de las guerras carlistas.

El uniforme que se determinó para este regimiento y que, con pocas variaciones, se mantuvo durante su existencia fue:pantalón y dolman azul celeste; cuello y vuelta blanco. Chacó, pelliza y capote también blancos. Botón y guarnición dorada. Bota corta con espolín (figura 14).

Fig. 14: Tropa Regimiento de Húsares de la Princesa, 1833

Para los trompetas: dolman blanco con vuelta y cuello azul celeste; pantalón grana; pelliza, chacó y capote azul celeste; botón y guarnición dorada; bota corta con espolín (figura 15).

Fig. 15: Tropa Regimiento de Húsares de la Princesa, 1833

Fuentes consultadas:

  • El Ejército de los Borbones Tomo V. Gómez Ruiz y Alonso Juanola
  • El Ejército y la Armada. Manuel Giménez González
  • Estados Militares de España años 1824-1834
  • Álbum de la Caballería española del conde Clonard
  • Wikipedia