Actividades Asociación 2026
VISITA AL AULA DE INTERPRETACIÓN DE LA BATALLA DE ARAPILES Y A LA ZONA DONDE SE COMBATIÓ
1.- CRÓNICA DE LA VISITA
El 23 de junio, se llevó acabo la actividad programada consistente en una visita a la zona del combate y al aula de interpretación de la Batalla de Arapiles, ocurrida durante la Guerra de la Independencia. Está declarado, aproximadamente un tercio del terreno donde se dio la batalla, bien de interés cultural y sitio histórico gracias a un decreto del 27 de enero de 1994.

Monolito de recuerdo de la batalla sobre el centro de la cima de Arapil Grande
A las 10,00 horas, desde La Academia de Caballería y en un coche todo terreno particular y en una furgoneta de la Academia de Caballería, seis asociados de la junta directiva de la Asociación de Amigos de la Academia de Caballería, junto con el coronel director de la misma, acompañado del coronel jefe de las relaciones institucionales y el suboficial mayor de este centro, partieron hacia el pueblo de Arapiles.

A las 11,20 horas, los asistentes a la actividad llegaron sin percances a la entrada del aula de interpretación de la batalla con 10 minutos de adelanto con respecto a la hora convenida. Estaba cerrada; puestos en contacto con la encargada del aula, informó que tardaría otros 10 minutos en llegar, por lo que se decidió retrasar la visita al aula hasta las 12,30 horas e ir directamente a Arapil Grande. Fue una decisión acertada, pues el sol apretaba ya. Hay señalada una ruta llamada de los Arapiles, que permite, por caminos de tierra, recorrer los lugares más importantes en los que se combatió, pero se prefirió ir directamente al citado monte.

Final del camino de subida a Arapil Grande; los dos vehículos llegaron sin problemas
Al pie del monolito, se hizo una ligera vuelta al horizonte, y se describió sucintamente la situación de las divisiones inglesas (7) y brigadas de Infantería portuguesas (2), así como de las brigadas de Caballería (2 inglesas, 1 alemana y otra portuguesa). A continuación, se señaló las posiciones de las divisiones francesas (8) y sus brigadas de Caballería (3).

La descripción de la batalla
Se continuó con un relato de la batalla, trascurrida entre las 14 ,00 y 19,00. Durante esas cinco horas sufrieron la muerte cerca de 8.000 combatientes y en la explanada entre los dos Arapiles cerca de 6.000. Todo el grupo, como era casi obligado, se fotografió al pie del monolito.

El suboficial mayor de la ACAB hizo la foto
Posteriormente, los participantes se desplazaron al vértice geográfico, situado en el extremo este de la cresta del Arapil Grande, ya que es la zona más alta del citado monte. Desde allí, se pudo apreciar bien la ermita de Nuestra Señora de la Peña y el pueblo de Calvarrasa de Arriba, por donde pasaron las divisiones francesas antes de desplegar.

Traslado del grupo al vértice geodésico y un repaso del terreno desde el citado vértice
A las 12,00, se descendió en los dos vehículos, también sin problemas, del Arapil Grande y los asistentes a la actividad se dirigieron de nuevo al pueblo del mismo nombre. Una vez en el aula de interpretación, entraron en la sala de proyección para ver la película sobre la batalla. El formato del video ya no es moderno, pero expone bien la evolución de los despliegues militares de las unidades británico-portuguesas, españolas y francesas, hasta llegar al año 1912, así como los movimientos previos del ejército aliado y el francés de antes de la batalla. Igualmente están explicados con sencillez y de forma adecuada para un público no especialista las vicisitudes del combate; se echa en falta una explicación de la persecución del día 23 de julio que finalizó al este del pueblo García Hernández.

Parte de los participantes en la sala de proyección
A continuación, se pasó a ver el espectacular diorama de la batalla, lo que permitió apreciar y confirmar los sucesivos enfrentamientos de las divisiones de Infantería y de las brigadas de esta Arma y de la Caballería, así como la situación de las baterías de Artillería, de ambos ejércitos; a ello ayudan las ilustraciones que a los lados del diaporama se exponen, que representan con detalle los despliegues de las unidades en las diferentes etapas de los combates. En las dependencias del aula se encuentran abundantes reproducciones de documentos y de retratos de protagonistas, uniformes y abundantes restos de armas, bolaños, viratones, escudos, insignias, hebillas, botones y otros restos de la batalla. Al finalizar la visita, se presentó el alcalde de Arapiles, Javier Jiménez Aparicio, al que se le invitó a comer en el restaurante Mesón Castellano del pueblo salmantino de Castellanos de Moriscos. Estaba previsto a las 14,30.

El grupo aprecia y examina el espectacular diaporama
Antes de comer y sobre la mesa preparada para la misma, con el permiso del coronel director de la Academia de Caballería, se realizó la reunión de la junta directiva de la Asociación de Amigos de la Academia de Caballería. Fue posible, pues estaban presentes el presidente, el vicepresidente, el secretario, el tesorero y otros dos componentes de la citada junta. Se examinaron los avances en los preparativos para realizar los proyectos culturales y actividades a ejecutar el próximo curso, el estado de las cuentas y se decidió que la próxima reunión se efectuaría a principios de septiembre. Al terminar la reunión se incorporó el alcalde Arapiles. Informó que el 25 de julio se celebraría la jornada de recuerdo de la batalla con el título de Jornada Napoleónica en el Sitio Histórico de Los Arapiles. Para ello, se montará un campamento de recreación histórica, donde se reviva la vida cotidiana de los soldados, se realicen desfiles institucionales en trajes de época y pasacalles junto a bandas de gaitas y tambores e incluso se efectúen disparos de fogueo de fusiles y cañón. Se le comunicó que difícilmente el personal de la academia podría asistir este año, pues el 25 de julio se celebrará en Valladolid (regimiento Farnesio) la festividad de Santiago Patrono del Arma Caballería. Al terminar la comida, el director de la academia entregó al alcalde de Arapiles el libro: La Academia de Caballería: historia y patrimonio, editado por el Ministerio de Defensa y que fue dedicado al citado alcalde, Javier Jiménez Aparicio, por el coronel director y por uno de los autores.

Al fondo, el coronel director de la Academia de Caballería y, a su derecha, el alcalde de Arapiles
Se realizó la vuelta a la Academia de Caballería en los dos vehículos sin problemas de circulación y con la satisfacción de haber participado en una jornada muy interesante.
2.- SINTESIS HISTÓRICA DE LA BATALLA
La Batalla de los Arapiles aconteció durante la Guerra de la Independencia Española, el 22 de julio de 1812 y al sur de Salamanca. Fue el enfrentamiento más numeroso entre el Ejército Aliado, formado por combatientes ingleses, portugueses, alemanes y españoles, y el Ejército Imperial Francés. Aunque se dio posteriormente alguna alternativa, marcó el declive de la presencia francesa en España. La victoria de Arthur Wellesley sobre el mariscal Marmont alteró el equilibrio militar en la Península. José I Bonaparte tuvo que evacuar Madrid y trasladarse a Valencia y se hizo evidente que el ejército imperial podía ser derrotado en una gran batalla campal.
Tras el fracaso francés en la conquista de Portugal (de Junot y Soult) y la retirada del mariscal André Masséna en 1811, Wellington asumió la iniciativa estratégica. Esperó para avanzar hasta bien entrada la primavera y el 6 de abril ocupaba Ciudad Rodrigo y Badajoz; el 19 mayo, la división Hill destruyó el puente de Almaraz, con lo que dejaba aislado al ejército francés de Andalucía, al mando del general Soult; no podría ya enlazar con el ejército de Portugal de Marmont. Wellington podría amenazar a este último o al de Andalucía, sin que pudieran apoyarse ambos. Eligió la primera opción e inició su ofensiva hacia Salamanca el 13 de junio.

En frente, tenía el ya citado ejército de Portugal, mandado por el mariscal Auguste Marmont. Este último, al considerar que no tenía fuerzas suficientes para detener al británico, prefirió retirarse al norte del Duero y dejar una pequeña fuerza a cargo de la fortaleza de San Vicente y de los conventos de San Cayetano y la Merced sobre el rio Tormes, reforzados y fortificados todo lo que fue posible. Pero el 26 de junio, incendiadas las fortalezas con los bolaños, disparados por las piezas de Artillería inglesa al rojo vivo, no tuvieron más remedio que rendirse. Dominada Salamanca, Wellington progresó hacia el Duero.
Mientras tanto, Marmont, reforzado con la división de Bonnet, consideró que ya tenía fuerzas suficientes para enfrentarse a Wellington. Amagó con cruzar el rio Duero por Toro el 16 de julio, pero lo hizo por Tordesillas. A continuación, avanzó decididamente para cortar la retirada al ejército británico dos días después en Castrillo; sin embargo, el ejército aliado le estaba esperando al otro lado del rio Guareña; Marmont se replegó entonces a Castrejón. Wellington no consideró oportuno todavía enfrentarse a el ejército francés y decidió retirarse hacia Salamanca.

Los intentos de Marmont de cortar la retirada a Wellington (rojo: movimientos de unidades aliadas; azul: movimientos de unidades francesas)
Pasado Cantalapiedra, Marmont volvería intentar cortar la retirada a Wellington en Cantalpino el 20 de julio. Estuvieron tan cerca, que se veían, a no más de 500 metros. Como era ya su costumbre, Wellington decidió continuar la retirada y posicionarse en San Cristobal de la Cuesta. Marmont le perseguiría hasta Aldearrubia, pero desde allí cruzaría el rio Tormes por Huerta el 21 de julio; no lo hizo en este punto la división de Foy (1.ª div.), que se desplazó a Alba de Tormes y por este pueblo lo cruzaría. Fue sin embargo la primera unidad que llegó al campo de batalla, estableciéndose en Calvarrasa de Arriba. El ejército aliado, por la tarde y en medio de una intensa tormenta de verano, cruzaría el rio por el vado de Tejares, el puente romano de Salamanca, y los vados de Santa Marta y Cabrerizos.

Cruce del rio Tormes de ambos ejércitos
En el campo de batalla destacan dos elevaciones llamadas Arapil Grande y el Arapil Chico. Su ocupación ofrecía excelente observación sobre el terreno. El ejército imperial se adelantó a ocupar Arapil Grande, mientras que el aliado se conformó con tomar Arapil Chico. Sin embargo, Wellington estableció su puesto de mando sobre el teso de San Miguel. Organizó el despliegue de sus divisiones en forma de escuadra con vértice en Arapil Chico; disposición que le permitió ocultar, como hacía siempre, dos de sus divisiones más potentes; detrás del teso de San Cristobal, la 5.ª de Leith, y de Arapil Chico, la 4.ª de Cole.

En la mañana del 22 de julio, Marmont, desde Arapil Grande, pensó que Wellington iniciaba su retirada hacia Portugal, al observar columnas de polvo por Tejares y en dirección a Ciudad Rodrigo. Era el tren de abastecimiento de Wellington, que se replegaba hacia la citada ciudad. Convencido de que el enemigo rehuía otra vez el combate y se retiraba, ordenó a la 7.ª división de Infantería de Thomières, franqueada por la división de Caballería de Curto, avanzar hacia Aldeatejada, para cortarle al británico la línea de retirada. Con lo que dicha gran unidad se separó de la siguiente división (la número 5 de Maucune).
Observado por Wellington el movimiento francés, comprendió que podría atacar a estas dos unidades francesas que estaban aisladas. Según afirmaría después, fue uno de esos momentos excepcionales en los que un general reconoce la oportunidad decisiva. Inmediatamente, ordenó a la división 3.ª, que mandaba Pakenham, apoyada por la brigada de Caballería portuguesa (cuyo jefe era D'Urban) que atacasen a la división 7.ª de Thomières y a la división de Caballería de Curto; estaban escondidas y posicionadas en una zona boscosa próxima a Aldeatejada, por lo que Marmont no pudo verlas desde Arapil Grande. La división de infantería 5.ª de Maucune, no podría acudir en su auxilio, pues ya estaba combatiendo contra la división británica del mismo número mandada por Leith. Pérdidas muy importantes de la división Thomières, la obligaron a retroceder y lo mismo hizo la división de Curto, que sorprendentemente no se atrevió a combatir contra la brigada de Caballería portuguesa y apoyar a la 7.ª división francesa. Además, la división 5.ª tuvo que hacer lo mismo ante la del mismo número británica, cuando esta última fue apoyada por la carga de la brigada de dragones, mandada por Le Marchand. Marmont, desde Arapil Grande, presintiendo el desastre de su ala izquierda, bajó para intentar recomponerla, ordenando a la 6.ª división de Taupin, que acudiera en apoyo de la 5.ª, pero un proyectil artillero le seccionó el brazo y tuvo que dejar el mando a Bonnet, jefe de la 8.ª división francesa. Este último resultó también herido de gravedad ante el ataque de la 4.ª división inglesa de Cole.

La batalla
La pérdida casi simultánea de ambos mandos provocó una notable desorganización en el ejército francés en un momento tan crítico del combate, especialmente cuando la 6.ª de Taupin recibió una nueva carga de los jinetes de Le Marchand. Con todo, Clausel, jefe de la 2.ª división de Infantería francesa, tomó el mando y decidió unir su unidad a la 8.ª división y atacar a Cole (4.ª Div.). Esta gran unidad británica, no pudo aguantar el choque y, con muchas pérdidas, inició el retroceso, al tiempo que lo haría la brigada de Infantería portuguesa de Pack, que fracasó en su ataque a Arapil Grande. Durante varias horas la lucha fue especialmente intensa, con ataques y contraataques apoyados por las poderosas artillerías de ambos bandos.
Hacia las 18,30 horas, resolvería esta mala situación Wellington, lanzando a la 6.ª división, al mando de Clinton, mantenida en reserva hasta entonces. Media hora más tarde, Clausel consideró que tenía la batalla perdida y, al amparo del ataque de la división 3.ª de Ferey, inició la retirada hacia la zona boscosa situada detrás y al sureste de Arapil Grande, que el regimiento de infantería 120 francés, aislado en su cumbre, no tuvo más remedio que abandonar también. Todavía conservaba dos divisiones intactas, la 1.ª de Foy y la 4.ª de Sarrut. Wellington ordenó la persecución a la 6.ª contra la 3.ª francesa, pero fracasó, y a las divisiones 1.ª, 7.ª y la ligera contra la 1.ª francesa, pero Foy, jefe de esta unidad, logró retirarse. La caída de la tarde con la pérdida de luz y la zona boscosa de encinas fueron circunstancias que quitaron al británico las ganas de continuar la persecución y ordenó a su Caballería parar ante la zona boscosa; desde luego, perdió una oportunidad de conseguir una victoria total sobre el ejército imperial.

Lugares por donde el ejército francés cruzó el Tormes en su retirada
En la fase central de la batalla descrita, adquirió protagonismo especial la Caballería. Las brigadas pesadas de dragones británicas realizaron varias cargas de gran eficacia táctica. Posteriormente, combatieron también con gran eficacia los jinetes franceses, que permitieron la retirada de la infantería francesa y evitaron que la derrota se transformara en una destrucción completa de su ejército.
Al día siguiente, los dragones alemanes (4.ª brigada de la Caballería Pesada de la K.L.G., al mando de Bock) y la brigada de Caballería Ligera de Anson se lanzaron en persecución del ejército francés, al otro lado del Tormes. Rebasado el pueblo de García Hernández, que da nombre a este combate, y al otro lado del arroyo Gamo, alcanzaron a la retaguardia francesa. Parece ser que consiguieron destruir dos cuadros, formados por el regimiento 76 de la división de Foy. Sin embargo, algunas fuentes solventes aseguran que solo fue destruido uno. Con todo, gracias al sacrificio de estos infantes (perteneciente a la 2.ª brigada de Infantería de Molard) y a la división de Caballería de Curto, que esta vez sí desplegó para enfrentarse al enemigo, la división de Foy, que formaba la retaguardia de ejército francés, pudo romper el contacto y retirarse.

Combate de García Hernández
Las pérdidas fueron muy elevadas para ambos ejércitos; los franceses sufrieron aproximadamente 12.500 bajas y los aliados rebasaron las 5.000.
Las consecuencias estratégicas fueron inmediatas. Pocos días después, Wellington entró en Madrid entre el entusiasmo de la población, desde luego inmerecido por la destrucción y saqueo que generaba a su paso por territorio español. José I Bonaparte abandonó nuevamente la capital, mientras las fuerzas francesas se replegaban hacia el norte para reorganizarse. Aunque la guerra continuaría todavía casi dos años más, la victoria de los Arapiles, como ya se dijo al principio, marcó un punto de inflexión definitivo; el ejército francés había perdido la iniciativa estratégica en la Península Ibérica.
CONFERENCIAS SOBRE "EL EMPECINADO"
Tras la conferencia sobre Juan Martín Díez "El Empecinado", impartida en la Academia de Caballería, el pasado 26 de noviembre, por Efrén Fernández Petit, algunos asistentes mostraron interés en poderla repetir en otras asociaciones. Como consecuencia, el citado teniente coronel, vocal de la junta directiva de la AAACAB, expuso una ampliación de la misma, con el título: Juan Martin Diez: líder guerrillero y patriota liberal, en el Centro de Educación Para Adultos "Felipe II" de Valladolid y en el Museo de la Piedra de Campaspero los pasados 8 y 30 de mayo.
Ambas intervenciones versaron sobre las cualidades, acciones y capacidades militares de Juan Martín Díez, así como en su compromiso con la Constitución de 1812 y su participación activa favorable al gobierno durante el Trienio Liberal; una vez eliminado este periodo por la reacción absolutista, sufrió el proceso y condena a muerte en defensa de sus ideas.
La primera conferencia fue promovida por la profesora coordinadora de actividades complementarias del centro, Margarita Gutiérrez Valdés, que presentó y felicitó, al finalizar su intervención, al teniente coronel; asistieron alumnos que cursan diversas materias en el mismo.

El teniente coronel Férnandez Petit, durante su intervención, y Margarita Gutiérrez Valdés
La celebrada en Campaspero fue a solicitud de la Asociación Cultural Amigos de Campaspero. Se llevó a cabo, como se ha dicho, en un local del Museo de la Piedra de la localidad y a la que asistieron los asociados. Al final de la misma, la junta directiva agradeció a Efrén Fernández Petit su exposición.

A la izquierda, el Tcol. con la presidenta de la asociación Lourdes García Gómez, el vicepresidente Felipe García Espinilla y el secretario-tesorero Santiago García Martín. A la derecha, el conferenciante y el secretario-tesorero
PRESENTACIÓN DEL LIBRO LA LEGIÓN EN EL SÁHARA DE ENTREGUERRAS (1968-1975)
Presidió esta actividad, organizada por la Asociación de Amigos de la Academia de Caballería, el coronel director de la misma Francisco Javier López Villar. Se llevó a cabo en el aula magna de este centro de enseñanza el día 26 de mayo del presente año a las 18,00 horas.

Hizo la presentación de los intervinientes el presidente de la asociación. Empezó por el autor del libro, el general, diplomado de estado mayor, Carlos Blond Álvarez del Manzano. Destacó su identificación con la Legión, donde ha estado destinado muchos años en los empleos de teniente y capitán y donde llegó a mandar un tercio. Allí pudo aprovechar bien su formación en Operaciones Especiales. Continuó con el coronel, licenciado en derecho, Juan Díaz y Díaz, organizador y presidente de la fundación Tercio de Extranjeros, que al igual que el autor es guerrillero y estuvo destinado 14 años en la Legión y otros 5 en la Policía Armada.
El libro presentado contiene abundantes, inéditas y espectaculares ilustraciones con fotografías y gráficos y ha sido editado por Didot (Tres Cantos- Madrid) por tercera vez en el año 2024. El autor, en sus 427 páginas, relata la historia de la creación de la primera unidad de Operaciones Especiales y habla de los caballeros legionarios, de sus mandos, de la vida en los acuartelamientos y en las patrullas y puestos del interior del Sahara, de las reivindicaciones marroquíes y de las pretensiones fracasadas del Frente Polisario.
Después de exponer el coronel Díaz la labor social que realiza la fundación Tercio de Extranjeros entre los veteranos del Tercio, a la que se dedica lo obtenido con la venta del libro, tomó la palabra el general Blond. Comenzó por citar a las unidades de La Legión desplegadas en el Sahara, pero advirtió que consideraba como protagonistas a los caballeros legionarios. A ellos, La Legión les ofrecía una oportunidad de mejorar su pasado, constituyendo en muchos casos su hogar y familia.

Indicó además que recordaba a la población nativa como hospitalaria expresando su admiración y respeto por la misma. Continuó describiendo la situación de las diferentes bases y destacamentos: Smara, Mahbe, Auserd, Guelta Zemur…
El problema de España para controlar el Sahara se hizo cada vez más complicado por la gran influencia y protagonismo de potencias como USA y Francia. Intervención que se hizo más acusada al apoyarse el movimiento saharaui independentista (Frente Polisario) en Argelia, con el peligro de que el Mediterráneo y la fachada atlántica de África quedara bajo el control de la URSS. La postura de España con la denominada "53" provincia era, en 1974, ofrecer la posibilidad de un referéndum de autodeterminación. El desarrollo de los primeros movimientos independentistas desde 1969, del que surgiría el Frente Polisario en 1974 como un ejército de liberación popular, acentuó la desestabilización de la zona.
Marruecos, bajo el reinado de Hassan II, había participado con una brigada especial (la Brigada Golan) en la Guerra del Yom Kipur (1973). Repatriada ésta, fue destinada a la frontera con el Sahara español, desplegando y creando grupos operativos independientes con la misión de hostigar las posiciones españolas, lo que provocó que el desequilibrio político evolucionara hacia una situación de guerra.
El general Blond pasó entonces a describir las acciones de su compañía legionaria en misiones de contraguerrilla, que le llevó a enfrentamientos tanto con el Polisario como con las fuerzas marroquíes. Destacó los combates de Tifariti y de Hausa.

En noviembre de 1975, Marruecos organizó y lanzó la Marcha Verde. Ante la complicada situación política de España, con su jefe de Estado enfermo terminal, se llegaron a los acuerdos de Madrid, por los que se cedió el control del Sahara a Marruecos y a Mauritania. Como consecuencia, el IV Tercio de Ceuta (unidad del autor) realizó el repliegue del territorio el 16 de diciembre de 1975, con la sorpresa y desconcierto de todos sus mandos y componentes. Finalizó aclarando que, por lo menos, se entregó el reconocimiento de Valor Acreditado a los legionarios de su compañía, ceremonia celebrada en la Base de Viator en enero de 2020.
Como epílogo, el coronel director de la ACAB agradeció la intervención del general Blond y del coronel Díaz; finalizó el acto con la compra voluntaria de libros y firma de los mismos por el autor.

20 MAY 2026. CONFERENCIA EL REGIMIENTO FARNESIO.
Conferenciante: Carlos Molero Colina, periodista, escritor y comunicador de Valladolid. Recensión a cargo del teniente coronel (retirado) Efrén Fernández Petite

Mesa presidencial: coroneles Ángel Espiga Gómez y Roberto Gonzaléz Garcés, Carlos Molero Colina y coronel Juan María Silvela Miláns del Bosch
En el Salón de Actos de la ACAB, realizó la apertura de la conferencia el coronel Roberto González Garcés, en presencia del coronel jefe del Regimiento Farnesio, Ángel Espiga Gómez, y del coronel Juan María Silvela Miláns del Bosch, presidente de la asociación. Hizo la presentación del conferenciante este último coronel, que puso de manifiesto su admiración y aprecio hacia el periodista Carlos Molero por sus trabajos relacionados con la historia del regimiento, pues es autor de varios libros sobre el tema y que participa, totalmente integrado, en las actividades del mismo. Además, destacó que es el actual presidente de la Asociación "Lanceros de Farnesio" a la que pertenecen tanto antiguos como actuales miembros de la unidad, a la que se han unido numerosos simpatizantes. Expresó también el deseo de que, en un futuro, se pudiera repetir eventos culturales conjuntas de ambas asociaciones.
Inició Carlos Molero su exposición, agradecido por la presentación efectuada; acto seguido ubicó la situación actual de encuadramiento orgánico de la unidad como Regimiento de Caballería de Reconocimiento (RCR) Farnesio n.º 12; pertenece, desde 2016, a la brigada Galicia VII.
En la estructura de su exposición planteó en primer lugar la identidad de la unidad; empezó con la referencia a su creación el 7 de marzo de 1649, como consecuencia de la derrota de las tropas españolas en la batalla de Lens, dentro del marco de los constantes combates entre los ejércitos de Luis XVI y de Felipe IV en el teatro de operaciones de Flandes.

El conferenciante: Carlos Molero Colina
Con la reorganización de la Caballería española, que agrupaba las compañías de caballos coraza en trozos de Caballería (R.O. 713/1649 de 7 de marzo), se creó el trozo de Hesse-Homburg, nombre del príncipe que fue su primer jefe. Expuso que a lo largo de varios años, esta unidad recibiría las denominaciones de sus mandos titulares hasta la promulgación de las Ordenanzas de 1718; era entonces jefe del trozo el Conde de Atri. Transformada la unidad en regimiento, pasó a denominarse Regimiento de Caballería Farnesio, en honor de la segunda esposa de Felipe V, Isabel de Farnesio.
Hizo mención a que otras unidades habían tenido la misma denominación de Farnesio; la más conocida es el actual Tercio Legionario 4.º de La Legión Alejandro Farnesio. Como curiosidad expuso que un subalterno de la cuadrilla del torero Joselito (Antonio Marín), era conocido como Farnesio; no ha podido constatar que haya adoptado tal apodo por haber servido en la unidad.

A continuación, describió los símbolos y atributos de la unidad:
Emblema: Cruz de Borgoña en gules, por adopción de la Cruz de San Andrés.
Lema: tomado de los Salmos (68.1) a instancias del conde de Clonard: Et disipendur inimici ejus, et fujian at facie ejus (Que los enemigos huyan de la patria a su vista).
Himno: letra de Francisco Javier Martin Abril y composición musical de Fernando de la Viña Manteola.

En la segunda parte de la exposición, que denominó Curiosidades, hizo mención a diversas situaciones, tanto de hechos de armas como de avatares de la propia unidad. Empezó por su condición de Regimiento más antiguo de España y del mundo. En cuanto a España, lo afirmó sin más y con respecto al mundo comentó que le es disputada por otras dos unidades; una de húsares suecos, que es datada desde 1536, y otra francesa, que lo hace desde 1635. Explicó que ambas en la actualidad no son unidades de Caballería, por lo que, arrimado el ascua a la sardina, el regimiento Farnesio podría afirmarse como tal.
Comentó que tras el período del Trienio Liberal (1820-1823), el regimiento, al igual que el conjunto de todo el Ejército liberal fue disuelto por Fernando VII; pero fue recreado el 20 de junio de 1848 como Regimiento Farnesio 4.º de Lanceros. Seguidamente, hizo un recorrido a lo largo de las distintas denominaciones y situaciones, así como de los encuadramientos en los distintos Institutos del Arma de Caballería, hasta llegar a la situación actual ya reflejada.
Entre otras curiosidades y vicisitudes de historial, hizo mención a las siguientes:
- Traslado a España en 1710.
- Primera acción de combate en 1649 al tomar parte de la expedición española en la toma de Yprés (actual Bélgica). Última acción de combate el 4 de abril de 2004 en Náyaf- Irak; allí, una sección del regimiento defendió la base "Al-Andalus" del contingente español, ante un ataque de las milicias iraquíes de Al:Mahdi.
Mencionó además que un escuadrón de guarnición en la isla de Sancti-Petri (Cádiz) en 1805, hizo la recuperación de los restos del navío francés "Fougueaux", perteneciente a la escuadra francesa derrotada junto a la española en la batalla de Trafalgar.
Durante la batalla de Bailén (19 de julio de 1808), el jefe del Regimiento Borbón, en alusión a Farnesio que se desplegaba en su proximidad, hizo la siguiente alocución a su fuerza: Acordaos soldados de Borbón de que estáis al lado de un regimiento muy respetable.
Durante la campaña de El Rif de 1921, tras la derrota de Annual, formó parte de la columna Sanjurjo, ocupando Sidi-Amarán y siendo la primera unidad que recuperó Monte Arruit. Allí, tras contemplar los restos de la masacre de agosto, izó la bandera nacional, enseña que, donada posteriormente al Ayuntamiento de Valladolid, se expone hoy en el museo de la Academia de Caballería.
Para finalizar esta parte, hizo mención de su participación en la carga de caballería mandada por el general Monasterio en la batalla de la Alfambra (Teruel, febrero de 1938), así como que con la denominación de Dragones de Farnesio n.º 12, recibió los primeros carros de combate del tipo T-27 soviéticos, capturados en la guerra civil, y de los MK-IV alemanes.

En la tercera parte de la exposición denominada Personajes, hizo las siguientes menciones de algunos que habían prestado grandes servicios en el regimiento:
Antonio Amor y Borbón, destacado en la protección de la retirada hacia Tolosa el 9 de agosto de 1794, durante la guerra contra Convención Republicana Francesa.
Miguel Cherif, descendiente de familia noble marroquí, que falleció el 17 de julio de 1808 en una de las acciones previas a la batalla de Bailén, cuando mandaba una compañía de garrochistas.
Gaspar Fernández de Bobadilla, que, en enero de 1809, al mando de una compañía tomó un amplio número de prisioneros franceses en San Clemente (Cuenca).
Pedro Castillo Ramírez, que fue condecorado con la Cruz de San Fernando por el general O´ Donnell al capturar la bandera del Sultán de Marruecos durante la campaña de 1860.
Antonio Llardí Castresana, capitán de escuadrón que destacó en varias acciones durante la campaña de 1921 en el Protectorado.
Continuó este apartado con la descripción de las múltiples condecoraciones recibidas por su participación en diferentes misiones internacionales y con la mención a la beca "Pedro Castillo", que todos los años concede el regimiento Farnesio al mejor militar de tropa, que incluye el reconocimiento de haber sido el mejor jinete. En este año, ha sido una amazona, la soldado Sheila Santiago Illán. La beca es costeada con las cuotas y aportaciones voluntarias de los socios de la Asociación de Veteranos de Farnesio.
Para terminar esta parte, hizo un recorrido por los diferentes acuartelamientos del regimiento en Valladolid; desde el primero, el Cuartel Cazalla (1849), pasando por el de La Merced y el de Conde Ansúrez (1902), hasta que, en 1996, ocupó provisionalmente el de San Isidro. Una vez vuelto a ser reconocido como unidad de combate, se trasladó en 2003 a las instalaciones de la Base "El Empecinado" en el término municipal de Santovenia de Pisuerga (Valladolid). Pero no se olvidó de resaltar la utilización del destacamento de Carros de Combate de "El Pinar de Antequera", donde se ubicaron estos medios del regimiento desde 1962 hasta 1996.

La cuarta y última parte de la exposición la dedicó a "La Charoska". Comentó que se trata de un recipiente regalado por el Zar Nicolás II al regimiento en el proceso de intercambio de concesión de la jefatura honorífica de dos regimientos de lanceros de cada país al citado monarca y al rey Alfonso XIII.
Con este recipiente de plata, se hacía la ceremonia de la Charoska, rito de recepción a los nuevos mandos incorporados al regimiento. Hoy en día se ejecuta con una réplica.

Al terminar la conferencia, Carlos Molero recibió como recuerdo un ejemplar del libro de Antonio Manzano, titulado el Regimiento Alcántara, 1911- 1921 (Disipa como el Sol las nubes a su paso- Atenea, 1912), dedicado y firmado por miembros de la asociación.

VISITA A LA EXPOSICIÓN: IMÁGENES DE LA HISTORIA
El día 6 de marzo, a partir de las 18,30 horas, un grupo de 13 asociados visitó la exposición pictórica y escultórica expuesta en las Sala de Exposiciones Municipal del edificio Las Francesas de Valladolid, titulada: Imágenes de la Historia.

El deber cumplido: Jinete del Regimiento Alcántara después de las cargas
Fundamentalmente, es una muestra de la obra del pintor Augusto Ferrer-Dalmau, que presenta 30 obras suyas sobre vicisitudes significativas de la historia española, para exponer el rigor artístico, técnico e histórico de este famoso "pintor de batallas".
Ferrer Dalmau, nacido en Barcelona (1964), procedente de una familia burguesa vinculada al carlismo, es considerado actualmente como el más importante autor en activo de la pintura histórica. En consecuencia no debe extrañar que haya sido reconocida su obra, mediante su nombramiento de doctor honoris causa por la Universidad CEU San Pablo y su inmensa labor premiada con la Orden de Isabel la Católica, la Gran Cruz al Mérito Militar y la Medalla de Oro al Mérito en Bellas Artes.

Rocroi, quizás su óleo más famoso
La exposición fue presentada por uno de los tres comisarios organizadores de la muestra, Cesar Manrique Moretón. Los otros dos son Carlos Belloso Martín y Carlos Molero Molina, ambos pertenecientes a nuestra asociación. Cesar Manrique explicó, con brillantez, precisión histórica y minucioso detalle el estilo realista del pintor, que deja entrever su anterior etapa paisajista y su técnica depurada y autodidactica. Constituyen un conjunto de obras seleccionadas (óleos originales y reproducciones), que representan hitos de la historia de España, sin distinguir victorias y derrotas. El comisario, en su descripción, fue completamente fiel a la intención del propio artista:
Los pinceles son mis armas para dar a conocer nuestra gloriosa historia militar, quiero que los españoles sientan orgullo y sepan que, gracias al esfuerzo de muchos siglos de contienda, España es lo que es, una nación puntera en el mundo.

Carga de la Caballería en Cuba
Los asistentes pudimos recordar y apreciar las figuras señeras de nuestra historia: el Cid, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón, Sancho VII de Navarra, los tres victoriosos en las Navas de Tolosa; Isabel la Católica, como defensora de los indios americanos; Cristóbal Colón, descubridor del Nuevo Mundo; Alonso de Ojeda, conquistador de Venezuela; el cardenal Cisneros, en la toma de Orán; Hernán Cortés, conquistador de México; Juan Sebastían el Cano, el primero que dio la vuelta al mundo; Pita da Veiga, uno de los tres que capturaron a Francisco I de Francia en Pavía; Francisco Pizarro con los treces de la fama hacia Perú; Alejandro Farnesio, el vencedor de Breda; Galvez, determinante en la independencia de Estados Unidos; Zumalacárregui, héroe de la primera guerra carlista, como recuerdo a los antecesores del pintor; general Prim con la bandera de España en Castillejos; y el teniente coronel Primo de Rivera al frente de la carga del regimiento de Caballería Alcántara.

Isabel I de Castilla (La Católica)
También se pudieron apreciar los óleos en homenaje a la victoria de Covadonga; a los tercios españoles en la derrota de Rocroi; a la escasa, pero heroica, Caballería española en la Guerra de la Independencia (en Miajadas y los coraceros en Bailén), en Cuba y en la retirada de Dar Drius a Monte Arruit; a la legión en socorro del batallón Disciplinario de Melilla; a la Guardia Civil en Pamplona; y a la División Azul en Rusia. Además, se ha podido contemplar una colección de esculturas, algunas de las cuales se esculpieron a partir de obras de Ferrer Dalmau.

Una de las cargas del Regimiento Alcántara en la retirada de Dar Drius a Monte Arruit
Por último, se pudo admirar el delicioso retrato de la princesa Leonor, vestida de uniforme de instrucción en la Academia General Militar yun espectacular óleo, que reproduce la escultura de Juan de la Virgen de las Angustias, obra de Juan de Juni, utilizado para confeccionar el cartel de Semana Santa de este año en Valladolid.

Guardia Civil a las afueras de Pamplona
CONFERENCIA: ENSEÑAR EN EL SIGLO XIX. UN CONSTANTE TIEMPO DE CAMBIOS
El pasado 18 de febrero, dentro del programa de conferencias programadas por la Asociación de Amigos de la Academia de Caballería, se impartió en el aula magna del acuartelamiento "General Shelly", la conferencia: Enseñar en el Siglo XIX: un constante tiempo de cambios. Fue pronunciada por Javier Burrieza Sánchez, profesor titular de la Cátedra de Historia Moderna en la Universidad de Valladolid.
En el inicio del acto, el teniente coronel jefe de estudios y subdirector de la Academia de Caballería, Severiano González Pimienta, saludó al ponente y a los asistentes en nombre de la academia.

Presentó a Javier Burrieza el vocal de la junta Felipe Martin Moreno que expuso el amplio currículum académico y profesional del profesor, así como las publicaciones y trabajos más destacadas del mismo.

A continuación, el conferenciante agradeció el saludo y acogida de la academia, destacando el importante papel que la institución tiene en la ciudad por su valor monumental y educativo.
Comenzó su exposición poniendo en valor la labor del grupo de catedráticos del Instituto de Segunda Enseñanza vallisoletano, a los que calificó de intelectuales, pensadores y regeneracionistas en el despertar de la enseñanza pública, que se produjo especialmente en Valladolid y como un reflejo de la España liberal. Ponderó por tanto el papel de nombres muy conocidos en la ciudad: Macías Picavea, López Gómez, José Muro, Antolín Burrieza y Antonio Iturralde.
Antes de explicar más detenidamente la labor de los mencionados, desarrollada en las dos últimas décadas del siglo XIX, hizo un repaso sobre la gran variedad de vicisitudes políticas ocurridas en España en esa centuria, a causa del enfrentamiento entre los grupos políticos absolutista y liberal: moderados progresistas, demócratas y republicanos… Situación que sumió a España en un constante ambiente gerracivilista, que dificultaba la organización de un proyecto educativo coherente y de alcance universal para la población española. A pesar de ello, en 1857 y durante el gobierno de la Unión Liberal del general Serrano, la educación alcanzó un hito muy positivo con la promulgación de la Ley de Bases para la Enseñanza (conocida como la Ley Moyano, nombre del ministro del ramo Claudio Moyano, que había sido alcalde Valladolid) y cuya influencia, especialmente en las enseñanzas Primaria, Secundaria y Superior, se prolongó, aunque con diversas modificaciones, hasta bien avanzado el siglo XX. Efecto reforzado en Valladolid por el auge social y económico de la ciudad, especialmente tras la restauración Monárquica en 1875 y al amparo de la Constitución Canovista; se palpaba entonces un gran ambiente cultural, donde destacaron intelectuales como Núñez de Arce, Emilio Ferrari, Narciso Alonso Cortés y Juan Agapito y Revilla. Volvió a insistir en que la restauración canovista, mediante la alianza de los conservadores con los progresistas de Mateo Sagasta, supuso un definitivo avance cultural y educativo de la sociedad española.

Elogió entonces la figura de José Muro, perteneciente al partido republicano progresista, a quién atribuyó la promoción del claustro de profesores del Instituto de Segunda Enseñanza de la ciudad y representado en el cartel anunciador de la conferencia.


El conferenciante alabó también la importancia de la enseñanza impartida en los centros religiosos de la ciudad, abiertos al amparo de la estabilidad política y social, que asumieron un gran protagonismo en las enseñanzas primaria y secundaria. Elogió la labor educativa de los colegios de la Compañía de Jesús (San José) y de Nuestra Señora de Lourdes, fundado bajo el patrocinio e impulso de una mujer de gran prestigio en la ciudad, Paulina Harriet. En el ámbito de la enseñanza femenina, destacó igualmente la creación de los colegios de la Compañía de María (de la Enseñanza) y de las Carmelitas de la Madre Vedruna.


En el ámbito de la Enseñanza Pública, explicó que con la creación de los Institutos de Segunda Enseñanza se pretendía dar la formación y la preparación adecuada para las enseñanzas universitarias en sus ramas de Ciencias, Medicina, Letras y Derecho. A tal efecto, se consideraba necesaria la alta preparación del profesorado, cuya selección se basaba en un duro proceso de oposición al Cuerpo de Catedráticos de Instituto. Para significar el alto grado de especialización alcanzado por el claustro, aportó los siguientes ejemplos:
- Francisco López Gómez como catedrático de física y química
- Luis Pérez Minguez en el ámbito de la filología; fue promotor de la creación del Ateneo de Valladolid y de la conservación y restauración de la Casa de Cervantes.
- José Muro, abogado, político republicano y ministro en la Primera República, quien presidió la cátedra de geografía e historia, desde 1872 hasta el 3 de mayo de 1895.
- Ricardo Macías Picavea, catedrático de psicología y profesor de latín e historia, destacando su visión regeneracionista plasmada en su obra "El Problema Nacional".
- D. Antolín Burrieza Bartos, profesor de filosofía y letras y teología.
- D. Antonio Iturralde, arquitecto y profesor de matemáticas, autor de los planos de la restauración de la torre de la catedral de Valladolid.
No quiso dejar de comentar la precariedad económica de los docentes de primera y segunda enseñanzas, causa por la que tuvieran que buscar medios de mejorar sus recursos económicos, mediante la creación o participación de las academias particulares. Esta situación ayudó a impulsar el inicio de la publicación de libros de texto, ya que se carecía de ellos, así como de obras de investigación y disponibilidad de laboratorios.
Finalizó su conferencia con una fotografía del claustro de la Universidad de Valladolid de la época. Estaba bajo la rectoría de López Gómez y contaba con la presencia de Juan Mambrilla y Julián Arribas, quienes, como algunos de los ya mencionados, han recibido un cumplido homenaje de la ciudad en el callejero de la misma.

