
Clausewitz. De la Guerra
Por Diego Gimeno García-Lomas
1.- BIOGRAFIA

Carl von Clausewitz nació en Burg, cerca de Magdeburgo, el 1 de junio de 1780 y murió en Breslavia el 16 de noviembre de 1831. A los 12 años, fue cadete abanderado en el regimiento de infantería Príncipe Fernando. Tenía 13 años cuando salió con esta unidad a las campañas del Rhin, en la guerra de 1793-94, y ascendió a oficial sitiando Maguncia. Alumno de la Escuela de Guerra de Berlín de 1801 a 1803, fue propuesto por su director, el coronel Scharnhorst, como ayudante del príncipe Augusto, al que acompañó como capitán de Estado Mayor en la campaña de 1806; allí cayó herido el príncipe y ambos fueron hechos prisioneros en la batalla de Auerstädt, situada en el área de Weimar, el 14 de octubre de 1806. Liberados a los nueve meses, Clausewitz inspiró al príncipe la reorganización del Ejército, en la que colaboró bajo la dirección del general Scharnhorst. En 1810 fue educador militar del futuro Federico Guillermo II.
La alianza franco-prusiana, febrero de 1812, hirió su dignidad y se pasó, con 20 oficiales, al servicio del Zar, quien le ascendió a teniente coronel y le recompensó en la batalla de Borodino (6 de septiembre de 1812). En la Guerra de Liberación prusiana, enero de 1813, formó como oficial ruso en el cuartel general de Blücher. En la batalla de Gross-Gotschen, cayeron heridos tanto él como el general Scharnhorst; aquél leve, pero éste grave, muriendo de gangrena a los pocos días.
Reingresó de coronel en la infantería prusiana y, siendo general en 1818, dirigió la Escuela de Guerra de Berlín hasta 1830, época en que escribió sus obras y creó las doctrinas prusianas con las que sus discípulos lograron las grandes victorias de 1866 y 1870. En enero de 1830, se le nombró jefe de Estado Mayor del Cuerpo de Observación de la frontera polaca, a las órdenes del mariscal Gneisenau. Al año siguiente, la epidemia de cólera extendida en su Ejército causo la muerte del mariscal y, poco después, la de Clausewitz. Contaba 51 años y se encontraba en la ciudad de Breslau.

Su obra De la guerra, sería publicada el 30 de junio de 1832 en Postdam, a instancias de su viuda, la condesa de Brühl. Ella misma, a pesar del gran dolor que sentía por el fallecimiento de su marido, escribió el prólogo de la primera edición, en el que se recoge la actuación de CLausewitz, gracias a conservar guardados sus escritos.
2.- ENTORNO HISTÓRICO DE CLAISEWITZ

La Revolución Francesa de 1789 tuvo repercusiones sociales que marcaron la vida de Clausewitz y sus contemporáneos. En 1792, Prusia y Austria invadieron Francia para restaurar la monarquía, puesto que la magnitud total de la Revolución Francesa significaba una amenaza para los sistemas políticos monárquicos de toda Europa. El resultado final de la invasión a Francia fue una declaración del gobierno francés que decretaba la levée en masse o conscripción; por primera vez un estado encararía la guerra desde una perspectiva total.
Inspirados en sus convicciones, los ejércitos de Francia barrieron Europa. Eran los mayores que se hubieran visto jamás y se trasladaban más lejos y más rápidamente. Antes, los generales habían peleado con ejércitos de setenta mil hombres como máximo; Napoleón disponía a menudo de más de un cuarto de millón. En 1805, por ejemplo, cruzó desde Boulogne hasta Ulm en diez días, lo que para la época constituía una especie de "blitzkrieg", que no se había experimentado antes. Los ejércitos convencionales, reflejo de las sociedades aristocráticas, fueron derrotados por la fuerza arrolladora del nacionalismo, un fenómeno que interesaría profundamente a Clausewitz y otros reformadores alemanes.
Esta es la época de la Ilustración, que dio lugar al empleo de la razón, más que la revelación como fuente de conocimiento. Este movimiento cultural de la Ilustración Francesa, originó, a su vez, una corriente filosófica basada en la razón y conocida como el racionalismo, que posteriormente se extendería por toda Europa.
Los racionalistas tomaron a la guerra, como objeto de su estudio. Es más, la necesidad de mantener el prestigio de la profesión militar en Prusia exigió un estudio racional de la guerra. En la época de la razón, era necesario contar con una teoría que explicara la guerra, ya que los nobles prusianos no querían ver descender su profesión a la categoría de un simple arte manual.

Esta necesidad fue pronto satisfecha por el General Von Bülow, quien asoció el éxito de las operaciones militares a elementos geométricos, salvando así el prestigio de la profesión militar. Clausewitz intentó devolver las cosas a su sitio. Estaba de acuerdo con la necesidad de desarrollar una teoría científica de la guerra, pero basada en un estudio social del fenómeno y no intentando aplicar elementos extraños que permitieran derivar principios o reglas exactas de la conducción de la guerra. Hombre de su época, caracterizada por la ideología de la violencia romántica, logró sistematizar el estudio abstracto de la guerra, según los conceptos filosóficos en boga.
En sus ideas reaccionó contra esta "álgebra de la acción", que acabamos de ver, del siglo XVIII, que con empacho científico pretendía medir y racionalizar la guerra como una ciencia casi exacta y absoluta, cuando las acciones bélicas se basan en la incertidumbre, con sus factores de riesgo y casualidad.

Entre los filósofos contemporáneos de Clausewitz, está Kant. De una manera ecléctica, Kant opinaba que tanto la percepción como la razón juegan un importante papel en la comprensión del mundo. Aunque todos nuestros conocimientos son originados por percepciones, la razón, en cierta forma, condiciona la manera en la que captamos el mundo, contribuyendo a determinar el concepto de éste. Es necesario aclarar que, a diferencia de los clásicos, como Sócrates y Platón, que seguramente fueron estudiados por Clausewitz en su infancia o en el periodo de guarnición en el 34.º Regimiento de Infantería, no existe evidencia de que Clausewitz haya leído las Críticas de Kant. Sin embargo, en el ambiente intelectual de Clausewitz, sus obras se encontraban perfectamente asimiladas e incluso en la Kriegschule (Escuela de Guerra), donde uno de sus discípulos impartía clases.

Otro filósofo contemporáneo de Clausewitz es Hegel, cuyo pensamiento avanza en una dialéctica de negación-síntesis, en la que cada idea es confrontada con su contraria para producir una síntesis más completa y próxima a la verdad. Este concepto hegeliano está presente en toda la obra de Clausewitz, que analiza a menudo dos conceptos contrarios para determinar, en síntesis, alguna característica esencial de la guerra.
3.- SU OBRA

Kart von Clausewitz, general y filósofo prusiano, fue uno de los pocos militares que remontó el anecdotario de batallas para ensayar una teoría general. Confeso kantiano, conocedor de Hegel, continuó la tradición del pensamiento racionalista alemán. Sus sucesores no pueden comparársele ni por su posición racionalista ni por el acierto de sus observaciones. Sus trabajos fueron inspirados por las guerras napoleónicas y así se explica su vigencia un siglo más tarde cuando todavía subsistían guerras por la emancipación o la unidad nacional.
Clausewitz fue un teórico militar, un pensador, que empleó doce largos años para sintetizar su pensamiento acerca de la guerra en una obra descomunal, tanto por su extensión como por su trascendencia; con el valor añadido de haber sido el primer militar en advertir su carácter de instrumento político.
Vom Kriege, (De la guerra), es un cúmulo de borradores redactados entre 1815 y 1831, y, como ya hemos dicho, póstumamente editado. Tiene la siguiente estructura:
- Prefacio del autor
- Libro I. Sobre la naturaleza de la guerra
- Libro II. Sobre la teoría de la guerra.
- Libro III. Sobre la estrategia en general.
- Libro IV. El combate
- Libro V. Las fuerzas armadas.
- Libro VI. De la defensiva.
- Libro VII. De la ofensiva
- Libro VIII. Plan de guerra.
Dos anotaciones muy tardías nos dan idea del balance que hace el autor de su trabajo. La primera está fechada el 10 de julio de 1827:
Considero los seis primeros libros, ya pasados a limpio, simplemente como una masa más bien informe, que, de nuevo, ha de ser revisada a fondo. La revisión deberá poner de manifiesto, de forma más clara, en todo momento, los dos tipos de guerra. Se clarificarán entonces todas las ideas, su orientación general resultará más nítida y su aplicación será pormenorizada.
Si una muerte precoz me impidiese terminar mi trabajo, lo que hasta ahora he escrito sólo merecería, desde luego, ser considerado como una masa informe de ideas. Sujeto a tergiversaciones, sería blanco de críticas apresuradas.
La segunda es de 1830:
El libro VII, que es esbozado a grandes rasgos, iba a tratar del "Ataque", y el libro VIII de los "Planes de guerra", pretendiendo con ellos interesarme sobre todo por los aspectos políticos y humanos de la guerra. El primer capítulo del libro I es el único que considero acabado. Al menos, sirve para el conjunto, indicando la dirección que he pretendido seguir hasta el momento.
De la guerra, es un tratado que pretende una sistematización de este comportamiento humano, que a tantos filósofos ha atraído en múltiples intentos de explicar su naturaleza y sus causas. Desde el mismo prefacio, Clausewitz nos informa de que este no es el objetivo de su escrito, sino una reflexión sobre los elementos principales de la estrategia, basándose en la teoría y la experiencia, que nunca deben desdeñarse o excluirse mutuamente. Así mismo, no pretendió elaborar un sistema cerrado, sino flexible, compuesto de ciertas pautas que se pueden adaptar a cada caso de conflicto concreto, sean cuales sean sus características.
Su pensamiento, reflejado en este tratado, ha tenido importantísimas repercusiones sobre líderes políticos y reconocidos filósofos, marcando un antes y un después en la concepción de la guerra desde la política. Su máxima aportación, además de la sistematización y estructuración de la que hablamos, la constituye la visión de la política y la guerra como una línea continua, demostrando que la guerra es consecuencia de la política; es un instrumento que ésta utiliza cuando ha agotado el resto de sus recursos y no ha conseguido sus objetivos. Así pues, los objetivos de la guerra, son al mismo tiempo los objetivos de la política, la cual refleja los intereses del gobierno, que son los del pueblo al que representa.
Uno de los problemas en que se encontró Clausewitz para configurar su teoría sobre la guerra consistió en que partía de hechos concretos, individuales y diferentes entre sí, ya que, a lo largo de la historia, cada guerra ha tenido unos participantes, unas causas, unas razones y un desenlace desigual. Sin embargo, su amplia experiencia como militar, le permitió abstraer los elementos comunes a todo proceso de guerra, de manera que, partiendo del ejemplo concreto, pudo elaborar una teoría universal, al mismo tiempo que abierta y flexible, aplicable a todos los conflictos.

Sabemos que Clausewitz pudo revisar algunos capítulos e incluir en el primero lo relacionado con el aspecto político de la guerra, aunque tuviera que abandonar el manuscrito para ocupar en 1830 el cargo de jefe del Estado Mayor prusiano. Pero para muchos, De la guerra es un texto no del todo acabado y, en parte, polémico por ello. Lo que se cuestiona, en realidad, es la centralidad o tangencialidad de la guerra como elemento constitutivo de las sociedades humanas. Y en este aspecto, quizá haya sido Carl Schmitt el autor que mejor ha sabido comprender el verdadero alcance de una obra de la que se conoce apenas esta última afirmación aislada, incluida, finalmente, en el primero de los ocho libros de los que consta el texto definitivo y que tantas veces se utiliza sin demasiado acierto por contertulios y analistas políticos; colocan así a Clausewitz, como también a Maquiavelo, en el origen dewl mal de los que se consideraba un acto inmoral, la continuación de la política por otros medios.
Nada hay de extraño, por tanto, en que Carl Schmitt, en las páginas iniciales de El concepto de lo políti, (Alianza, Madrid, 1991), quisiera dejar claro el punto de partida sin el cual toda la obra de Clausewitz, y la suya propia, no podrían ser entendidas. La lucha militar, afirma el autor alemán,
no es en sí misma la prosecución de la política por otros medios, como acostumbra a citarse de modo incorrecto la frase de Clausewitz, sino que, como guerra, posee sus propias reglas, sus puntos de vista estratégicos, tácticos y de otros tipos y todos ellos presuponen que está dada previamente la decisión política sobre quién es el enemigo.
La guerra no es pues en modo alguno objetivo e incluso contenido de la política, pero constituye el presupuesto que está siempre dado como posibilidad real, que determina de una manera peculiar la acción y el pensamiento humanos y origina así una conducta específicamente política.
4.- EL MÉTODO
Para entender De la Guerra, hay que considerar tanto el propósito que Clausewitz perseguía al escribir su obra, como las peculiaridades de su método analítico. De esta forma se puede entender la complejidad del trabajo, sin buscar en éste elementos ajenos a su finalidad, ni confundirse en el proceso de razonamiento.

Es seguro, que, al escribir su obra maestra, Clausewitz pretendía desarrollar una teoría de la guerra que tuviera validez permanente. Se diferencia de otros escritores militares, porque no entrega recetas para ganar guerras, sino que proporciona herramientas para el análisis de cada guerra particular; según dice:
El primer acto del juicio, el más importante y decisivo que incumbe a un estadista y al general en jefe, es el conocer la guerra que emprende en el aspecto que hemos dicho, el que no la confunda o la quiera hacer algo que no sea posible por la naturaleza de las circunstancias. Este es el primero y más general de todos los problemas estratégicos; lo estudiaremos con más detenimiento al tratar del plan de guerra. (Libro I - Capítulo I - Párrafo XXVII).
En el Libro II, Sobre la teoría de la Guerra, critica los esfuerzos para fijar una doctrina positiva, especialmente si la limitan a cuestiones materiales tales como la superioridad numérica, aspectos logísticos o consideraciones de índole geométrica, en clara crítica de Von Bülow.
La teoría de la guerra a desarrollar debe considerar necesariamente las fuerzas morales, ya que estas, Clausewitz veterano de varias campañas lo sabía bien, son tan importantes como los aspectos físicos.
Clausewitz perseguía desarrollar una teoría de la guerra, que, considerando los factores morales, posibilitara la comprensión del fenómeno y permitiera concebir cada conflicto en particular, tanto a los protagonistas como a aquellos que lo estudiaran en el futuro.
Aceptar la preponderancia de las fuerzas morales complicó enormemente la tarea de formular una teoría de la guerra, que además debe considerar la reacción violenta de los contendientes y la incertidumbre a la que se ven sometidos.
Esto, además de hacer imposible una teoría positiva que indique como ganar una guerra, obliga a desarrollar herramientas para educar el juicio crítico del comandante o del estudioso de la guerra:
La teoría examina las cuestiones que integran la guerra, separa con claridad lo que a primera vista parece confundido, indica todas las cualidades del medio, señala la probable acción del mismo, determina claramente la naturaleza del fin y lleva a todas partes la luz de un detenido estudio en el campo de la guerra. Así llena este estudio el principal objeto de su tema, se convierte en guía de quien por libros quiera familiarizarse con la guerra, le ilumina el camino por todas partes, facilita sus pasos, educa su juicio y le preserva del error. Si un hombre perito emplea la mitad de su vida en aclarar una cuestión que parece obscura, llegará seguramente más lejos que aquel que pretende familiarizarse con ella en poco tiempo". Libro II-Capítulo II-Párrafo XXVII.
Ahora queda comprender su método. La complejidad de la guerra como ser social y la mutua interrelación de sus factores hacen imposible aplicar el método cartesiano para su estudio, ya que, al descomponer el fenómeno en sus partes, se pierde la posibilidad de comprender su compleja naturaleza.

El método histórico-deductivo, consistente en determinar constantes del estudio de casos anteriores, no fue empleado por Clausewitz, dado que por su naturaleza era necesariamente probabilística.
El método empleado por Clausewitz, denominado por algunos autores abstracción fenomenológica, consistió en buscar la esencia de las cosas; aquellas propiedades que definen su naturaleza. Al tratarse de una actividad de infinita complejidad, Clausewitz sustituyó el racionamiento lineal y exhaustivo propio del análisis cartesiano por uno circular, en el que los mismos hechos son analizados repetidamente, cada vez con mayor profundidad, incorporando nuevos elementos y a menudo empleando la dialéctica hegeliana de los opuestos.
La adopción del método citado hizo factible la obra de Clausewitz; lo complejo de su raciocinio ha sido también fuente de numerosas mal interpretaciones ya, que recorre por los diferentes niveles de la conducción de la guerra y los distintos tipos de guerra, pudiéndose presentarse continuamente la incógnita de a qué nivel o situación pertenece una determinada conclusión o idea.
5.- LA NATURALEZA DE LA GUERRA.
La guerra tiene un aspecto político. La clásica fórmula atribuida a Clausewitz: "La guerra es la continuación de la política por otros medios", es repetida por innumerables militares y políticos, no siempre en su correcta interpretación.
Vamos a ver como lo definió exactamente su autor:
Así vemos, pues, que la guerra no es simplemente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas con otros medios. Libro I-Capítulo I-Párrafo XXIV.
No se ignora que la guerra surge de las relaciones políticas de los Gobiernos y de los pueblos; pero ordinariamente nos imaginamos que la guerra hace cesar este comercio político para introducir un estado de cosas diferentes, que no depende más que de sus leyes intrínsecas.
Nosotros afirmamos, al contrario, que la guerra no es sino la continuación de las transacciones políticas, llevando consigo la mezcla de otros medios. Decimos la mezcla de otros medios, para indicar que este comercio político no termina por la intervención de la guerra. No se transforma en una cosa completamente distinta, sino que continúa subsistiendo en su esencia, cualquiera que sea la forma de los medios que emplee. Libro VIII-Capítulo VI (B).
El fin político de la guerra es rector y determina si la guerra es conveniente o no y, al mismo tiempo, juzga las acciones realizadas en esa guerra. El dirigente político tiene que comprobar que dichas acciones no tengan consecuencias negativas para la nación. La posible victoria militar y las acciones militares tienen que ser políticamente aceptables, considerando que el propósito de la guerra estriba en la paz que vendrá a continuación. Las imposiciones del nivel político al nivel militar delimitan el área de aceptabilidad de empleo de la herramienta militar y constituyen las exigencias que le dan sentido a la acción militar.
El modelo trinitario de Clausewitz constituye su mejor aproximación a la definición de la naturaleza de la guerra mediante el análisis de los factores esenciales que definen su carácter. Este modelo, que sorprende por su simpleza, emplea tres fuerzas morales asociadas a tres actores que definen el carácter de cada guerra. Estas variables están presentes en todas las guerras, por lo que constituyen elementos esenciales y son:
No porque modifique algo su naturaleza en cada caso concreto podemos ver en la guerra simplemente un camaleón, sino que, según el conjunto de sus manifestaciones y en relación con las tendencias dominantes constituye una maravillosa trinidad, compuesta del poder primordial de sus elementos, del odio y la enemistad que pueden mirarse como un ciego impulso de la naturaleza; de la caprichosa influencia de la probabilidad y el azar, que la convierten en una libre actividad del alma y de la subordinada naturaleza de un instrumento político, por la que recae puramente en el campo del raciocinio.
El primero de estos aspectos es más bien propio de los pueblos; el segundo, de los generales y sus Ejércitos; y el tercero, de los Gobiernos. Las pasiones que se han de inflamar en la guerra es preciso que ya existan en los pueblos; el desarrollo que tome la acción del valor y del talento en el reino de las probabilidades del azar depende de las cualidades del general y del Ejército; los fines políticos, en cambio, pertenecen exclusivamente a los gobiernos.

Clausewitz no solamente indica, en su modelo trinitario, una representación de la guerra al nivel de la estrategia, también explica el carácter del combate, que puede representarse por la interacción de otros tres factores:
- A.- Las fuerzas morales, recalca su importancia, porque el objeto de la guerra reside en el convencimiento del enemigo, con el fin de lograr un fin político.
- B.- La reacción vital, la guerra consiste en una constante influencia recíproca de ambos contendientes (Libro I-Capítulo II-Párrafo XII) y se opondrá a todas nuestras intenciones, tendiendo a arruinar nuestras intenciones.
- C.- La fricción, dificulta la realización de operaciones militares, haciendo difícil lo aparentemente fácil. La definiremos según las propias palabras de Clausewitz:
Todo en la guerra es muy sencillo, pero lo más sencillo es difícil. Estas dificultades se amontonan y determinan una fricción que nadie que no haya visto la guerra puede representarse felizmente.
Fricción es solo concepto que corresponde a la diferencia existente entre la guerra real y la guerra en el papel (Libro I-Capítulo VII).
En realidad, todo aquel que haya intentado empresas militares de cierta magnitud, aún en la paz, ha experimentado el desalentador efecto de la fricción, pero este efecto se multiplica en la guerra, debido a que sólo en esta actividad aparecen, con su mayor fuerza, todos los elementos que forman esa fricción. Resumiendo, lo expuesto en los Capítulos III y VIII, del Libro I, se puede decir que esos elementos son: el peligro, las fatigas corporales, la incertidumbre, el azar y la fricción particular, siendo esta última:
La máquina militar, el Ejército y cuanto a él pertenezcan es en el fondo bien sencillo y parece, por tanto, fácil de manejar. Mas reflexionando se ve que ninguna de sus partes es de una sola pieza; que todas están compuestas de individuos, cada uno de los cuales conserva en todas partes su propia fricción (Libro I-Capítulo VII).

Clausewitz es reconocido, incluso por algunos de sus detractores como Liddel Hart, como el autor que introdujo en la teoría militar la noción de fuerzas morales. Indica que lo escrito por otros autores adolecía de una gran deficiencia, porque:
Dirigen sus razonamientos solamente a factores materiales, mientras que el acto guerrero resulta de causas y efectos de origen moral (Libro I-Capítulo II-Párrafo XII).
Es conveniente destacar que para Clausewitz el odio nacional por el enemigo, un sentimiento colectivo de enemistad hacia la nación adversaria, sustituye al odio personal y no tardará en aparecer al iniciarse las hostilidades. (Libro I-Capítulo II-Párrafo XVII).
6.- LA GUERRA Y SUS LÍMITES.
La guerra es en esencia una relación de fuerzas, donde cada una tiene un objetivo diferente y todos quieren imponer su voluntad. Clausewitz la define de la siguiente manera:
La guerra es, pues, un acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad (Libro I-Capítulo I-Párrafo II).
Para imponer su voluntad, cada fuerza utilizará todos los medios disponibles a su alcance.
Esto significa que a nivel teórico, en el planteamiento de la guerra el concepto de límite no es tenido en cuenta. Porque el objetivo de toda guerra es el aniquilamiento del enemigo, que consiste en la reducción de sus fuerzas hasta el punto de que no pueda volver a reponerse.
Esto implica no tener consideraciones de ningún tipo, ni económicas, ni políticas, ni morales. Éste es el caso de una guerra en sentido puro, donde el único factor interviniente es la propia guerra. Se trata de un hecho aislado, que se produce independientemente de otros hechos o circunstancias y donde las únicas consideraciones que se tienen en cuenta son las militares.
Pasando del plano teórico al plano real, sucede que en la guerra intervienen otros factores y su naturaleza esencial se transforma. Por ejemplo, normalmente, la destrucción total del enemigo no es necesaria, basta con infringirle un daño mayor del que supondría la aceptación de nuestras condiciones.
La guerra se tiñe de política, adquiriendo y asimilando los objetivos políticos. La política adquiere protagonismo, relevando la guerra a un segundo plano, y es el último recurso por si el resto falla. Es la política la que domina las relaciones que se dan entre los estados y cuando la política utiliza la guerra como instrumento para conseguir sus objetivos, la guerra se convierte en política; luego sus comportamientos son los propios de la política.

El concepto de límite comienza de la mano de la política. Como dice Clausewitz, la guerra en su plano teórico es ilimitada, pero la realidad nunca podrá coincidir con la teoría:
MODIFICACIONES EN LA REALIDAD
En el campo abstracto de las meras concepciones, el raciocinio no descansa hasta llegar al límite, pues tiene que operar con un límite, con un conflicto de fuerzas abandonadas a sí mismas y que no obedecen más que a sus íntimas leyes. (Libro I-Capítulo I-Párrafo VI).
Esta afirmación de Clausewitz ha tenido especial relevancia en algunos momentos históricos importantes, como, por ejemplo, durante los peores momentos de la guerra fría. Entonces se llegó a temer la posibilidad del desencadenamiento de la tercera guerra mundial, que, dadas las circunstancias, sería tan cercana a una guerra sin límites que podría terminar con la destrucción del planeta y el exterminio de la raza humana. No obstante, como efectivamente pasó, los elementos políticos hicieron que esta circunstancia no se diera y la tensión se disolvió en conflictos locales.
Circunscribir la guerra a estos límites hace que, por primera vez en la historia, exista un elemento legitimador que hace que se acepte la guerra como extensión natural de la política, que no puede ser eliminada sino con la eliminación de la política. Esta concepción realista coloca en una posición incómoda las teorías que defienden la posibilidad de una paz perpetua.
7.- LA GUERRA COMO PARTE DE LA VIDA SOCIAL.
Otra aportación importante es la consideración de la guerra como perteneciente a la vida social, para lo que Clausewitz da numerosas razones. Representa un conflicto de intereses semejante al comercio, por las relaciones económicas e interesadas que se mezclan en ambas. Tanto el comercio como la guerra, son maneras que las sociedades tienen de relacionarse desde el principio de los tiempos, la diferencia entre ellas estriba únicamente en los medios empleados en la relación. Para Weber, la razón instrumental que tiene la guerra en sus fines políticos pertenece a lo que define como acción social.
Para Clausewitz, la guerra pertenece:
LA GUERRA ES UN ACTO DE LAS RELACIONES HUMANAS
Diremos, pues, que la guerra no pertenece al campo de las ciencias y las artes, sino al de la vida social. Es un conflicto de grandes intereses que tiene sangrienta solución y en esto se diferencia de los otros. Mejor que con un arte se la pueda comparar con el comercio, que también es un conflicto de intereses y actividades humanas. La guerra se acerca mucho más a la política, que por su parte puede ser considerada como una especie de comercio en gran escala. Además, en su seno se desarrolla la guerra; en él está esbozado el planteamiento de la misma, como las cualidades del ser viviente en su germen.
La guerra en si misma es un conflicto entre sociedades, representadas por sus estados-nación. La que se da es una situación puramente social, en la que no podemos olvidar que, en último término, son los seres humanos con sus pasiones individuales, como parte de sus respectivas sociedades, los que se enfrentan unos a otros. Clausewitz añade el componente lúdico de la guerra. Al compararla con el juego, hace hincapié en la inclinación hacia lo nuevo, lo desconocido que en ella se contiene, lo cual es un componente esencial del espíritu humano, lo que lo diferencia del resto de las especies.

Clausewitz, define exhaustivamente las cualidades y aptitudes que debe tener el estratega para una buena conducción de la guerra. Esto le lleva a afirmar que la elección del estratega, debe hacerse atendiendo a dichas cualidades y no en base al buen desempeño realizado en otros puestos dentro del Ejército. Esto es así porque las cualidades requeridas son diferentes en función del puesto desempeñado, por lo cual una persona con aptitudes excelentes en un puesto puede resultar perjudicial en otro, al exigírsele unas características que por naturaleza no posee. Con ello, jerarquiza y clasifica las funciones militares desde el nivel más bajo de soldado raso hasta el de jefe del estado mayor, señalando los puestos desempeñados y las capacidades que se requieren para su desarrollo.
8.- RESUMEN FINAL
Las teorías de Clausewitz tardarán mucho tiempo en ser superadas, empezando por el hecho de que parten de una observación analítica y una abstracción de situaciones concretas y de guerras acontecidas en múltiples circunstancias y diferentes por multitud de razones. Hasta que el concepto sobre las relaciones internacionales no evolucione, no se supere el estado-nación y nuevos comportamientos políticos entren en juego, esta teoría no será superada, quizá ni siquiera entonces, dada la influencia que ha tenido en la manera de actuar de nuestros políticos actuales. Por ello, se la pude considerar una teoría moderna, suficientemente abierta como para que tenga plena vigencia actual.
Es impresionante la gran cantidad de trabajos que se han realizado en los últimos años, referidos a todos los conflictos locales, como por ejemplo la guerra de las Malvinas, Vietnam, Argentina, Irak, etc. Y también los estudios de Clausewitz, tienen aplicación en otros ámbitos de la vida como la mercadotecnia, las estrategias de venta, etc; y no solo en la política, como se dice en el artículo No te olvides de Clausewitz, (Joaquín Garrigues Walter).
En definitiva, De la guerra está más allá del fenómeno bélico, visto en su más estricto sentido de lucha armada, para entrar en el mundo de la sociología e incluso de la psicología individual y todo cuanto escribió Clausewitz puede ser aplicado al mundo de hoy.

