
La Caballería durante la regencia de Espartero
Por José Javier Rodríguez Pastor, coronel de Caballería retirado

Portaestandarte Regimiento León, 7.º de Caballería. 1842
INTRODUCCIÓN. CONTEXTO HISTÓRICO
Con la batalla de Berga (Barcelona 4 de julio de 1840), cayeron los últimos reductos carlistas y se puso fin a la guerra que, durante 7 años, había asolado nuestro país. Tras este triunfo, el general Baldomero Espartero se convirtió en el personaje más popular del momento.

La promulgación, el 15 de julio de 1840, de la controvertida Ley de Ayuntamientos, desató una grave crisis política en España. En muchas ciudades, se produjeron revueltas y se formaron "juntas revolucionarias" que desafiaron abiertamente la autoridad de la regente; estábamos ante la llamada Revolución de 1840.
Para sofocar la rebelión, María Cristina buscó el apoyo de Espartero y lo nombró presidente del gobierno, pero, al no obtener de éste la reacción deseada, el 12 de octubre de 1840, firmaría su renuncia a la regencia y la convocatoria de elecciones. Cinco días más tarde, embarcaba rumbo a Francia para iniciar allí un exilio voluntario.
De acuerdo a lo establecido en la Constitución de 1837, la regencia pasó a ser desempeñada interinamente por el Gobierno presidido por Espartero, quien, el 8 de mayo de 1841, sería finalmente nombrado para los cargos de regente del reino, presidente del congreso de los diputados y tutor de la reina Isabel.
Desde el principio de su periodo de regencia, un sentimiento de malestar y descontento se acentuó dentro del Ejército y la institución se convirtió en un semillero de protestas. Por un lado, las derivadas de la política de favoritismo seguida por Espartero en el nombramiento de cargos militares, e incluso civiles, por otro, las originadas por los retrasos que se producían en las pagas de los oficiales y las dificultades que estos tenían para promocionar y desarrollar su carrera militar. El problema de fondo era sobre todo el excesivo número de oficiales, jefes y generales que existían en el Ejército, como consecuencia de las guerras consecutivas que asolaron España entre 1808 y 1840. El Estado resultaba incapaz de hacer frente al coste económico de un Ejército, cuyas plantillas estaban infladas y los gobernantes carecían del valor político necesario para abordar las imprescindibles reformas. El descontento de los militares se perpetuó y se incrementaría, con ello, su disposición a participar en todo tipo de aventuras políticas.

En el otoño de 1841, se produjo un pronunciamiento militar organizado desde París por María Cristina y protagonizado por los generales afines a su causa, encabezados por Narváez. Como hecho más relevante del mismo, el 7 de octubre, tuvo lugar el asalto al Palacio Real con la intención de capturar a Isabel II y a su hermana y llevarlas al País Vasco, para proclamar allí de nuevo la tutoría y regencia de María Cristina. Dicho asalto estuvo encabezado por los generales Diego León y Manuel de la Concha, quienes, contando con la complicidad de la Guardia Exterior, lograron entrar en el Palacio Real. La resistencia que opusieron los alabarderos de la Guardia Interior, impidió a los sublevados llevar a cabo sus planes, que pretendieron ejecutar de forma pacífica en todo momento y, principalmente por ello, el pronunciamiento fracasó. La entrega voluntaria del general Diego León no fue correspondida con generosidad por Espartero y, el 15 de octubre de 1841, "la primera lanza de España" sería fusilado, hecho que causó un fuerte impacto en gran parte del Ejército y en la opinión pública.
El 13 de noviembre de 1842, estalló en Barcelona una insurrección a la que se sumó la milicia y, en pocas horas, la ciudad se llenó de barricadas. El detonante de la misma fue la noticia de que el gobierno se disponía a firmar un acuerdo comercial con Gran Bretaña que afectaba seriamente a la industria algodonera catalana.

El 22 de noviembre, Espartero llegó a la ciudad decidido a dirigir personalmente la represión de la insurrección. El 3 de diciembre, y tras varios intentos fallidos de reconducir la situación, las tropas gubernamentales bombardearon la ciudad de Barcelona con la intención de rendirla, lo que se conseguiría finalmente al día siguiente. La represión posterior, ordenada por Espartero, fue muy dura y dio al traste con la mayor parte de la popularidad con la que hasta entonces gozaba el regente. Durante los primeros meses de 1843, se iría organizando una heterogénea, pero numerosa, coalición contra Espartero, que acabaría provocando nuevas insurrecciones.
El 27 de mayo de 1843, se produjo un nuevo levantamiento en Reus, inmediatamente secundado por Barcelona y por el resto de la franja mediterránea, al que se sumaron ciudades del interior donde el partido moderado eran predominante, como Valladolid, Burgos, Cuenca y provincias vascongadas. El 27 de junio, desembarcaron en España, procedentes del exilio, un grupo de generales afines entre los que se encontraba Ramón María Narváez.
El 22 de julio de 1843, tuvo lugar, cerca de Madrid, un enfrentamiento entre las tropas gubernamentales mandadas por el general Seoane y las sublevadas a las órdenes del general Narváez. El desenlace fue rápido e incruento, ya que las primeras se pasaron en bloque al bando rebelde; el 23 de julio, Narváez hacía su entrada en Madrid. Espartero, al conocer estos acontecimientos, decidió marchar al exilio con algunos de sus hombres de confianza. El 30 de julio, todos ellos embarcaban en el Puerto de Santa María rumbo a Inglaterra. Fue el fin de la regencia de Espartero.
ORGANIZACIÓN DE LA CABALLERÍA DURANTE LA REGENCIA DE ESPARTERO
Al terminar la guerra carlista en 1840, la Caballería del Ejército estaba organizada en 14 regimientos:
- Rey, 1.º de línea
- Reina, 2.º de línea
- Príncipe, 3.º de línea
- Infante, 4.º de línea
- Borbón, 5.º de línea
- Castilla 1.º de ligeros
- León, 2.º de ligeros
- Extremadura, 3.º de ligeros
- Vitoria, 4.º de ligeros
- Albuera, 5.º de ligeros
- Cataluña, 6.º de ligeros
- Navarra, 7.º de ligeros
- Húsares de la Princesa
- Guías del General del Ejército del Norte (ligero provisional)
Con el nombramiento de Espartero para regente del reino en 1841, se abrió una nueva etapa en España; una de las primeras tareas acometidas fue la de reorganizar el Ejército y las tropas de la casa real.
La reorganización del Arma de Caballería, bajo la dirección del general Valentín Ferraz hasta 1843, se produjo mediante los siguientes decretos:
9 de julio de 1841. El Regimiento Guías del General fue renombrado como Lusitania, 8º de ligeros.
3 de agosto de 1841. Se organizó la Caballería del Ejército en 15 regimientos; los 14 que ya existían y uno nuevo que se creó entonces con el nombre de Regimiento Numancia. Como novedad, estos 15 regimientos perdieron las denominaciones de línea o ligeros y fueron designados únicamente por su nombre específico y numerados en orden a su antigüedad; los que antes eran ligeros fueron colocados a continuación de los antiguos de línea. En cuanto a sus nombres específicos, aunque se respetaron la mayoría de los ya existentes, la tendencia fue recuperar los tradicionales que habían desaparecido con la disolución de la Caballería en 1824.
6 de diciembre de 1841. Se suprimieron los cuerpos de la Guardia Real Exterior (2 regimientos de línea y dos ligeros) y, con parte de sus efectivos, se crearon los regimientos de Caballería Sagunto 15.º y Pavía 16.º. El de Húsares de la Princesa tomó el nombre de Regimiento Princesa, 17.º de Caballería.
15 de diciembre de 1841. El Regimiento Extremadura pasó a llamarse Constitución, 8.º de Caballería; el Regimiento Vitoria, cambió a Villaviciosa, 9.º de Caballería y el Regimiento Navarra, tomó el nombre de España 12.º de Caballería.
11 de septiembre de 1842. El Regimiento Cataluña fue renombrado como Almansa, 11.º de Caballería.

Con todo lo anteriormente mencionado, a finales de 1842, la Caballería quedó organizada en 17 regimientos y un escuadrón ligero:
- Rey, 1.º de Caballería (antes Rey, 1.º de Línea)
- Reina, 2.º de Caballería (antes Reina, 2.º de Línea)
- Príncipe, 3.º de Caballería (antes Príncipe, 3.º de Línea)
- Infante, 4.º de Caballería (antes Infante, 4º de Línea)
- Borbón, 5.º de Caballería (antes Borbón, 5.º de Línea)
- Castilla, 6.º de Caballería (antes Castilla, 1.º de Ligeros)
- León, 7.º de Caballería (antes León, 2.º de Ligeros)
- Constitución, 8.º de Caballería (antes Extremadura, 3.º de Ligeros)
- Villaviciosa, 9.º de Caballería (antes Vitoria, 4.º de Ligeros)
- Albuera, 10.º de Caballería (antes Albuera, 5.º de Ligeros)
- Almansa, 11.º de Caballería (antes Cataluña, 6º de Ligeros)
- España, 12º de Caballería (antes Navarra, 7.º de Ligeros)
- Lusitania, 13.º de Caballería (antes Lusitania 8.º de Ligeros
- Numancia, 14.º de Caballería (nueva creación)
- Sagunto, 15.º de Caballería (nueva creación)
- Pavía, 16.º de Caballería (nueva creación)
- Princesa, 17.º de Caballería (antes Húsares de la Princesa)
- Escuadrón Ligero de Madrid
Por ley de 19 de julio de 1842, la fuerza permanente del Ejército se estableció en 90.000 hombres; el decreto del uno de agosto de ese mismo año fijó los efectivos para el Arma de Caballería en 13.730 hombres y 11.730 caballos (1).
[1] Números extraídos del libro de Eladio Baldovín Ruiz "El Arma de Caballería. Regulación histórica"
También se dispuso que los diecisiete regimientos organizados contaran con cuatro escuadrones (a dos compañías cada uno) y una compañía de tiradores. Para las compañías ordinarias, se fijó una fuerza de 5 oficiales (1 capitán, 2 tenientes y 2 alféreces) 5 sargentos (1 sargento primero y 4 sargentos segundos), dos trompetas, 5 cabos primeros, 5 cabos segundos, 70 soldados y 73 caballos de tropa. Para las compañías de tiradores: 1 capitán, 6 oficiales (3 tenientes y 3 alféreces), 6 sargentos, 4 trompetas, 6 cabos primeros, 6 cabos segundos, 74 soldados y 88 caballos de tropa. La fuerza de un regimiento quedó fijada en 794 hombres y 677 caballos. Por su parte, el escuadrón Ligero quedó organizó en dos compañías con los mismos efectivos que las de los regimientos.
Al mismo tiempo, para cumplir con lo establecido en el decreto de fundación del Colegio General Militar para todas las Armas (22 de febrero de 1842), se organizó en Alcalá de Henares el Establecimiento Central de Instrucción para Caballería (orden de 7 de mayo de 1842). Dicho establecimiento constaba de: Escuela Práctica de Oficiales, Depósito de Instrucción para Quintos, Escuela de Herradores y Forjadores, Escuela de Equitación y Escuela de Trompetas Educandos.
Con la organización anteriormente descrita, se llegaría al 30 de julio de 1843, fecha en que Espartero embarcaba rumbo al exilio.
UNIFORMIDAD DE LA CABALLERÍA DURANTE LA REGENCIA DE ESPARTERO
En consecuencia con la unificación de la caballería de línea y ligera, por orden de 6 de diciembre de 1841, se dotó a todos los regimientos, excepto al de Húsares de la Princesa, de un nuevo y único uniforme que ya aparece descrito en el estado militar de 1842:

Oficial Regimiento Castilla, 6.º de Caballería (gala), 1842
Casco de suela negra con carrillera y cimera de latón cubierta con una tira soldada, también de latón, cuyo extremo inferior se sujeta con un mascarón que cubre la unión de esta pieza con la orla o faja ancha que debe rodear al capacete del casco; flama encarnada en el pompón. En la parte superior, sobrecimera de cerda negra cortada a cepillo para la tropa y de piel de oso para los oficiales. Los tiradores, en lugar de casco llevaban chacó de fieltro más ancho por arriba que por abajo, con galón de estambre amarillo en la parte superior, cadenilla en lugar de carrillera y llorón de cerda encarnada.

Soldado Regimiento España, 12.º de Caballería (gala), 1842
- Casaquilla amarilla [2], sin solapa, abrochada con una hilera de nueve botones de metal amarillo (blanco para los oficiales); cuello, vueltas y vivos carmesí; faldón unido con vuelta a la polaca de color carmesí y 8 botones; cuello bajo abrochado por tres corchetes y corbatín negro; vuelta de la manga de hechura triangular con dos botones debajo; hombreras de chapa de latón con el nº de regimiento estampado. Para los oficiales, pala, charreteras y hombreras de plata.
[2] El color amarillo ya se había adoptado por la caballería de línea en 1835. Las principales razones de su elección fueron que el tinte amarillo resultaba barato; más permanente, al no blanquearse con los lavados y al parecer proporcionaba un efecto visual que parecía hacer crecer el número de jinetes uniformados con ese color.

Tirador Regimiento Albuera, 10.º de Caballería (gala), 1842
El uniforme de los trompetas llevaba los colores trocados; casaca carmesí, con cuello, vueltas, polaca y vivos amarillos; dos clarines bordados de seda carmesí y colocados en forma de aspa en cada lado del cuello; ceñidor amarillo; pantalón como el de la tropa pero con la tira del costado amarilla; chacó de fieltro forrado de paño amarillo con una tira de charol negro en la parte superior; cadenilla forrada de cuero negro y plumero blanco.

Trompeta Regimiento Villaviciosa, 9.º de Caballería (gala), 1842
UNIFORMIDAD DE LOS HÚSARES DE LA PRINCESA
En 1841, el Regimiento de Húsares de la Princesa recuperó el esplendor que lucían sus uniformes antes de la guerra. Su descripción, recogida en el Estado Militar de 1842, es la siguiente:
Chacó de fieltro forrado de paño blanco, de igual hechura que los que usan los tiradores de la caballería de línea, con imperial y visera de vaqueta negra, guarnecido de galón de estambre amarillo alrededor del imperial y tira de charol en la parte inferior. Escudo de latón amarillo con la cifra del regimiento en su óvalo y cuatro aspas alrededor con los nombres de las batallas en las que más se ha distinguido este cuerpo. Cadenilla doble con mascarones del mismo metal. Llorón de cerda encarnada y forrajera de estambre amarillo.
Dolman azul celeste y cuello blanco con guarnición y cordonadura de estambre amarillo. En el pecho tres carreras de quince botones cada una.
Pelliza blanca de igual guarnición que el dolman, pero con cuatro carreras de a dieciséis botones y un fiador del mismo estambre amarillo en el cuello. Este último, guarnecido en todo su alrededor con piel negra de cordero, así como en la parte inferior de la manga. Corbatín negro. Faja de cordoncillo encarnado con bellotas tejidas en color amarillo.
Pantalón de gala del mismo color de la casaquilla y galón de estambre amarillo en las costuras de los costados. Para montar, del mismo color, sin tiras y con cuchillos del mismo paño y sobrebota de piel de cabra. Zapato abotinado con espuelas igual al resto de cuerpos.
Capote de paño azul celeste con cuello blanco.
Maleta de paño azul celeste de figura ovalada con vivos y franja de paño amarillo en los témpanos. Schabrack de paño azul celeste guarnecido con tira y vivo de paño amarillo, y con la cifra del regimiento en los ángulos de ambas puntas.
- Cinturón, cartucheras y fiador del sable de ante blanco.
- Sable con vaina de hierro y guarnición de metal amarillo.
Para los oficiales, el mismo uniforme, con las diferencias de ser en estos de oro y de terciopelo lo que para la tropa era estambre y charol respectivamente. Plumero de pluma de gallo y de oro y seda la faja. Como divisas y, ante la dificultad de llevar charreteras, lucían galones de oro (3 capitán, 2 teniente y 1 alférez) en forma de ángulo hacia la bocamanga, colocados en la parte superior de los antebrazos e inmediatos al remate de la guarnición de la manga.

Húsar Regimiento Princesa, 17.º de Caballería (gala), 1842
Fuentes consultadas:
- El Arma de Caballería. Regulación histórica. Eladio Baldovín Ruiz
- El Ejército de los Borbones Tomo V. Gómez Ruiz y Alonso Juanola
- El Ejército y la Armada. Manuel Giménez González
- Estados Militares de España años 1840-1844
- Álbum de la Caballería española del conde Clonard
- Wikipedia
