La Caballería durante la regencia de Espartero

09.06.2026

Por José Javier Rodríguez Pastor, coronel de Caballería retirado

Portaestandarte Regimiento León, 7º de Caballería. 1842

INTRODUCCIÓN. CONTEXTO HISTÓRICO

Con la batalla de Berga (Barcelona 4 de julio de 1840), cayeron los últimos reductos carlistas y se puso fin a la guerra que, durante 7 años, había asolado nuestro país. Tras este triunfo, el general Baldomero Espartero se convirtió en el personaje más popular del momento.

General Baldomero Espartero
General Baldomero Espartero

La promulgación, el 15 de julio de 1840, de la controvertida Ley de Ayuntamientos, desató una grave crisis política en España. En muchas ciudades, se produjeron revueltas y se formaron "juntas revolucionarias" que desafiaron abiertamente la autoridad de la regente; estábamos ante la llamada Revolución de 1840.

Para sofocar la rebelión, María Cristina buscó el apoyo de Espartero y lo nombró presidente del gobierno, pero, al no obtener de éste la reacción deseada, el 12 de octubre de 1840, firmaría su renuncia a la regencia y la convocatoria de elecciones. Cinco días más tarde, embarcaba rumbo a Francia para iniciar allí un exilio voluntario.

De acuerdo a lo establecido en la Constitución de 1837, la regencia pasó a ser desempeñada interinamente por el Gobierno presidido por Espartero, quien, el 8 de mayo de 1841, sería finalmente nombrado para los cargos de regente del reino, presidente del congreso de los diputados y tutor de la reina Isabel.

Desde el principio de su periodo de regencia, un sentimiento de malestar y descontento se acentuó dentro del Ejército y la institución se convirtió en un semillero de protestas. Por un lado, las derivadas de la política de favoritismo seguida por Espartero en el nombramiento de cargos militares, e incluso civiles, por otro, las originadas por los retrasos que se producían en las pagas de los oficiales y las dificultades que estos tenían para promocionar y desarrollar su carrera militar. El problema de fondo era sobre todo el excesivo número de oficiales, jefes y generales que existían en el Ejército, como consecuencia de las guerras consecutivas que asolaron España entre 1808 y 1840. El Estado resultaba incapaz de hacer frente al coste económico de un Ejército, cuyas plantillas estaban infladas y los gobernantes carecían del valor político necesario para abordar las imprescindibles reformas. El descontento de los militares se perpetuó y se incrementaría, con ello, su disposición a participar en todo tipo de aventuras políticas.

General Diego de León y Narvarte
General Diego de León y Narvarte

En el otoño de 1841, se produjo un pronunciamiento militar organizado desde París por María Cristina y protagonizado por los generales afines a su causa, encabezados por Narváez. Como hecho más relevante del mismo, el 7 de octubre, tuvo lugar el asalto al Palacio Real con la intención de capturar a Isabel II y a su hermana y llevarlas al País Vasco, para proclamar allí de nuevo la tutoría y regencia de María Cristina. Dicho asalto estuvo encabezado por los generales Diego León y Manuel de la Concha, quienes, contando con la complicidad de la Guardia Exterior, lograron entrar en el Palacio Real. La resistencia que opusieron los alabarderos de la Guardia Interior, impidió a los sublevados llevar a cabo sus planes, que pretendieron ejecutar de forma pacífica en todo momento y, principalmente por ello, el pronunciamiento fracasó. La entrega voluntaria del general Diego León no fue correspondida con generosidad por Espartero y, el 15 de octubre de 1841, "la primera lanza de España" sería fusilado, hecho que causó un fuerte impacto en gran parte del Ejército y en la opinión pública.

El 13 de noviembre de 1842, estalló en Barcelona una insurrección a la que se sumó la milicia y, en pocas horas, la ciudad se llenó de barricadas. El detonante de la misma fue la noticia de que el gobierno se disponía a firmar un acuerdo comercial con Gran Bretaña que afectaba seriamente a la industria algodonera catalana.

General Ramón María Narvaez
General Ramón María Narvaez

El 22 de noviembre, Espartero llegó a la ciudad decidido a dirigir personalmente la represión de la insurrección. El 3 de diciembre, y tras varios intentos fallidos de reconducir la situación, las tropas gubernamentales bombardearon la ciudad de Barcelona con la intención de rendirla, lo que se conseguiría finalmente al día siguiente. La represión posterior, ordenada por Espartero, fue muy dura y dio al traste con la mayor parte de la popularidad con la que hasta entonces gozaba el regente. Durante los primeros meses de 1843, se iría organizando una heterogénea, pero numerosa, coalición contra Espartero, que acabaría provocando nuevas insurrecciones.

El 27 de mayo de 1843, se produjo un nuevo levantamiento en Reus, inmediatamente secundado por Barcelona y por el resto de la franja mediterránea, al que se sumaron ciudades del interior donde el partido moderado eran predominante, como Valladolid, Burgos, Cuenca y de las vascongadas. El 27 de junio, desembarcaron en España, procedentes del exilio, un grupo de generales afines entre los que se encontraba Ramón María Narváez.


Share